La agencia meteorológica estatal de Ucrania ha advertido de un acusado descenso de las temperaturas desde ayer día 1 de febrero, con mínimas nocturnas que están sobrepasando los 20 grados bajo cero en algunas regiones del país. Este episodio de frío extremo se produce en un contexto marcado por los ataques continuados contra las infraestructuras energéticas, que han dejado a viviendas, centros educativos y hospitales sin electricidad, calefacción ni suministro de agua.
Las organizaciones de ayuda humanitaria alertan de que esta situación supone un grave riesgo para la salud física y psicológica de la población, especialmente de la infancia. Las condiciones meteorológicas y los daños en las infraestructuras están afectando de forma directa al trabajo sobre el terreno.
Las operaciones “se ven gravemente obstaculizadas, ya que los equipos de ayuda trabajan en medio de apagones, carreteras heladas e infraestructuras dañadas, y a menudo dependen de generadores solo para mantener en funcionamiento los servicios esenciales”, explica Arman Grigoryan, director de respuesta a crisis de World Vision en Ucrania.
Los cortes prolongados de electricidad, que en algunas zonas superan las 24 horas, dificultan el funcionamiento seguro de escuelas y guarderías. El cierre de centros educativos en Kiev y en otras regiones ha dejado a cientos de miles de menores sin acceso a la enseñanza presencial, mientras que quienes dependen de la educación a distancia se enfrentan a graves dificultades para seguir las clases ante la falta de electricidad y conexión.

“Este es el peor invierno para los niños y niñas ucranianos desde que comenzó la guerra”, afirma Grigoryan. “Las largas horas de oscuridad y frío están perjudicando la salud de los niños y niñas, aumentando su estrés y ansiedad, y afectando a su bienestar mental. Su educación se está viendo interrumpida en un momento crítico de su desarrollo”.
World Vision está reforzando sus acciones para apoyar a las familias afectadas. La entidad ofrece asistencia económica destinada a que los hogares puedan afrontar el pago de suministros básicos y cubrir necesidades esenciales. En las áreas más cercanas al frente, y en coordinación con sus socios locales, la organización cristiana está entregando kits de invierno que incluyen colchones, sacos de dormir, mantas térmicas y de emergencia, baterías portátiles, termos, estufas portátiles con combustible sólido y linternas alimentadas por pilas.
«En invierno, nuestro espacio amigo de la infancia funciona a pesar de los constantes cortes de electricidad», relata Olena, colaboradora de un centro apoyado por World Vision en Kiev. «A veces no hay electricidad durante 15 o 16 horas al día. Utilizamos generadores y baterías, pero no siempre son suficientes. Los niños y niñas suelen realizar actividades con linternas. Los padres traen a sus hijos solo para que se calienten, porque en casa pueden tener ocho o nueve grados».
Laurentia Jora, directora de Comunicaciones y Promoción de World Vision, informa desde Kiev:
Desde febrero de 2022, más de 4.300 centros educativos han resultado dañados, lo que ha limitado aún más el acceso de la infancia a la educación y a servicios esenciales. Hasta la fecha, World Vision ha prestado apoyo a más de 2,3 millones de personas, entre ellas más de un millón de niños y niñas, a través del aporte de alimentos, recursos económicos, protección, educación y apoyo en salud mental.


