Ver: http://www.bbc.com/news/world-africa-28050753
Acusan a la joven doctora cristiana, de falsificación de documentos de viaje, al no reconocer su documentación expedida por la Embajada Sudán del Sur. En el fondo, se trata de un pulso de autoridad del Servicio de Inteligencia y Seguridad Nacional.

Photograph: EPA
(REDACCIÓN, 26/06/2014) Sudán ha convocado a los embajadores de Estados Unidos y de Sudán del Sur tras la nueva detención de Meriam Ibrahim cuando intentaba volar rumbo a Norteamérica con su familia, después de ser liberada de la pena de muerte, según ha informado el servicio de seguridad sudanés.
Meriam fue detenida el Martes por tratar de usar documentos emitidos por la Embajada de Sudán del Sur para volar desde Jartum con su marido, ciudadano estadounidense de origen sud sudanés, y sus dos hijos, en una profundización del conflicto diplomático en torno al caso.
Sudán no reconoce a Meriam como ciudadana de Sudán del Sur porque, a pesar de haberle levantado la sentencia a muerte, no reconocen su matrimonio con un cristiano, algo prohibido por la ley islámica que rige en Sudán, donde la mayoría de los ciudadanos son musulmanes suníes.
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Mientras tanto, toda una familia está sufriendo una tortura emocional y psicológica tan dura como inadmisible |
La detención fue realizada por el Servicio de Inteligencia y Seguridad Nacional de Sudán (NISS), un órgano con un gran poder de facto que, a juicio de expertos en Sudán, estaría echando un pulso a la comunidad internacional y a los demás poderes del Estado sudanés, en una demostración de fuerza y expresión de disconformidad con la liberación de Meriam.
El abogado de Meriam dijo a Reuters que la policía acusaba a su defendida de falsificar los documentos de viaje, lo que constituye un delito grave en Sudán, punible con hasta cinco años de prisión.
TORTURA PSICOLÓGICA
Ayer miércoles, ella permanecía en una comisaría de Jartum, donde pasó la noche con su familia, ya que su marido se negó a irse sin ella, según dijo el abogado.
Está por ver si el NISS se sale con la suya, imponiendo su autoridad de facto en un “estado policial” –como se comporta la República de Sudán– y consiguiendo que prosperen los nuevos cargos contra Meriam, o si el presidente Omar al-Bashir hace valer su autoridad, la cordura y la Justicia.
Mientras tanto, toda una familia está sufriendo una tortura emocional y psicológica tan dura como inadmisible.