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«Somos el pueblo de la esperanza… habrá resurrección para Haití»

ENTREVISTA A ALFONSO
CHERENE | TESTIGO DEL TERREMOTO EN HAITÍ
«Somos
el pueblo de la esperanza… habrá resurrección para Haití»

por Jorge Fernández, Madrid, 16/02/2010

Alfonso Cherene

Alfonso Cherene nació hace 53 años en Rio de Janeiro, Brasil. Está casado con Debbie, natural del Reino Unido, y tiene tres hijos. El próximo mes de septiembre cumplirá 30 años en España, los últimos siete como Director Nacional de Juventud con una Misión (JCUM) , un ministerio juvenil de alcance internacional, presente en 9 ciudades de España y en 134 países del mundo. El terremoto en Haití le sorprendió llegando a República Dominicana, mientras colaboraba en un proyecto humanitario. Fue testigo directo de lo que ocurrió en los primeros instantes de la catástrofe en la frontera con Haití. En esta entrevista exclusiva nos cuenta su experiencia.

Noticias FEREDE: ¿Tú estabas en la República Dominicana cuando ocurrió el terremoto?

Alfonso Cherene: – Bueno, estábamos de camino… Teníamos allí un proyecto de ayuda humanitaria, con unos hospitales. Es un proyecto de unos amigos nuestros que han estado involucrados en llevar equipos durante unos diez años, intentando complementar la evangelización, también con ayuda humanitaria. Y, a la vez, ayudar a las iglesias a aumentar su relevancia social en sus comunidades. Han hecho mucho trabajo en el área del agua, llevando depuradoras para producir agua potable, y desde hace dos años trabajan en este proyecto de equipar un hospital de niños… Las iglesias en la región tienen muy pocos recursos, pero ellos consiguieron el apoyo del Rotary Club – una fundación de ayuda humanitaria – y en este viaje, al que me invitaron a acompañarles, iban con dos rotarios, para conocer las necesidades del proyecto de primera mano y participar en algunas reuniones con autoridades locales…, en particular con la primera dama de República Dominicana, una mujer muy cercana que, desde su despacho, está haciendo una gran labor por su país en el aspecto social.
Llevábamos dos contenedores con equipamiento hospitalario por valor de 1 millón y medio de dólares.

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Los hospitales dominicanos recibieron a miles de haitianos heridos | + ampliar

NF: Os dirigíais entonces a la República Dominicana cuando…

AC: – Cuando sucedió el terremoto… Eso cambió en buena medida nuestros planes, pero nos permitió ser testigos y partícipes de una cosa muy bonita – dentro de la tristeza y el dolor – de cómo un pueblo entero se volcaba a ayudar a otro… "Tenemos que ayudar a nuestros hermanos haitianos", decían. ¡Les llamaban hermanos…!

NF: Eso tiene su importancia porque existe, como pasa en otras regiones, una cierta rivalidad y tensiones entre ambos países, ¿no? Hay muchos inmigrantes haitianos trabajando en República Dominicana…, muchos indocumentados…

AC: – Como sucede en tantas partes… Pero el pueblo dominicano estuvo a la altura de las circunstancias, convirtiéndose en portavoces del pueblo haitiano ante la comunidad internacional y ofreciendo su país para apoyar y gestionar las ayudas y las labores de rescate… A la vez, los hospitales dominicanos fueron abiertos para recibir la avalancha de haitianos heridos…

NF: Entre ellos, el hospital al que vosotros ibais a equipar…

AC: – Exactamente. El hospital en la ciudad fronteriza de Jimani, que tenía 35 camas, ¡recibió a más de 1.400 personas! Realmente no tenían cómo atender esa situación. El hospital al que nosotros íbamos a ayudar, nos pidió permiso para utilizar o donar a los haitianos, el material que les llevábamos a ellos. Un gesto que lo dice todo…

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Cherene posa junto a una joven madre haitiana, cuya hija de 6 años (der.) se encontraba en Haití, en la calle, con su abuela, al haberse derrumbado la casa por el terremoto. Un equipo de JCUM consiguió llevarla a su madre a Santo Domingo | + ampliar

NF: ¿Y cómo reaccionaron las iglesias, en particular, ante esta situación?

AC: – Actuaron de inmediato, como verdaderos cristianos evangélicos… Nosotros, con voluntarios de JCUM, coordinamos una intervención con varias iglesias, que salieron… – ¡cómo tienen que salir! – con camiones, llevando tiendas y víveres…, en fin, todo lo que pudieron recoger en las primeras horas… en los primeros días del terremoto. Viajaron equipos hasta Puerto Príncipe y se instalaron en condiciones muy precarias – como toda la gente – entre los escombros… El director de JCUM en la ciudad nos contaba que el alcalde de Puerto Príncipe en persona, fue a visitar al equipo y, con lágrimas en los ojos, les agradecía que hubieran ido hasta allí… Les pusieron guardias para protegerles de los saqueos y de las reacciones desesperadas de la gente… y, en un sencillo y emotivo acto simbólico, el alcalde les entregó las llaves de la ciudad, en reconocimiento a su amor por el pueblo de Haití. Los integrantes del equipo de JCUM eran dominicanos…
Otra acción fue la creación de una alianza, entre JCUM de la República Dominicana y la ONG Amemos, que dirige el pastor Enrique Montenegro, de España, y el Dr. Abel Vallejos, de Portugal, y se formó allí una alianza entre tres o cuatro organizaciones, bajo el lema de "Operación Rescate"… Eso es interesante de destacar también… algo que observamos, que en esas circunstancias no hay competencia entre las organizaciones e iglesias… Todos ponemos el nombre de Cristo delante y trabajamos para la misma causa, para ayudar a la gente, de todo corazón…, se comparten recursos…

NF: Los medios españoles nos contaban, sorprendidos, cómo los cristianos haitianos, las 48 horas posteriores al terremoto, las pasaron orando y alabando a Dios, sin que se escucharan apenas lamentos ni llantos… Tu testimonio nos muestra que también actuaron con mucha diligencia y solidaridad, ¿no?

Yo creo que somos el pueblo de esperanza… Aún en el dolor y en el desgarro emocional, el creyente tiene la esperanza porque en Cristo está su fortaleza. Sabe que, aunque haya pérdidas materiales y de seres amados, hay vida eterna…

AC: – Yo creo que somos el pueblo de esperanza… Aún en el dolor y en el desgarro emocional, el creyente tiene la esperanza porque en Cristo está su fortaleza. Sabe que, aunque haya pérdidas materiales y de seres amados, hay vida eterna… No se acaba todo acá… Y, para mí mismo, que soy misionero evangélico, fue impresionante ver a creyentes haitianos, en medio del dolor y la muerte…, de entre los escombros y la basura, entonar cantos de alabanza… El poder dar gracias a Dios, con lágrimas en sus ojos… Llenos de dolor, pero no derrumbados… ¡Ese es el poder del evangelio! Ha habido muerte, pero ¡hay resurrección! Ha habido "viernes y sábado de pascua, pero viene el domingo, de resurrección para Haití…".

NF: Precisamente los expertos hablan de lo difícil que va a ser la reconstrucción de Haití. Pero, por lo que tú dices…, ¿crees que cabe la esperanza de una verdadera "resurrección" espiritual, anímica y social para el pueblo haitiano?

AC: – Hay analistas que están hablando de, cómo aún de lo malo de la catástrofe, debe ser posible sacar algo bueno… Y creo que eso es lo que hay que decir…, que viene un nuevo día para Haití… No será fácil, obviamente. Se habla de un proceso de diez años como mínimo… Otro factor interesante es que, según dicen, casi la mitad de la población de Haití tiene menos de 18 años de edad…

NF: Tú has estado allí y ahora te has vuelto, como tantos voluntarios y organizaciones que han ido a ayudar. Muchos nos preguntamos qué va a pasar después, cuando los ojos del mundo no estén sobre Haití…

AC: – Es muy difícil lo que tienen por delante… Por ejemplo, ahora tienen la necesidad de evacuar las ciudades para limpiar los escombros y empezar las obras de reconstrucción. Habrá cientos de miles de desplazados en condiciones precarias, y una necesidad urgente será la atención de los niños. Una de las mejores ayudas que se puede dar a los padres y a las familias será que los niños reciban educación, alimentación, atención sanitaria, así como actividades de ocio y tiempo libre, un programa de horarios, etc…, mientras sus padres trabajan, ya que la población entera tendrá que implicarse en la reconstrucción del país.
Los equipos de JCUM están haciendo un sondeo para ver a cuántas personas pueden recibir en sus casas, para ofrecerles refugio y alimento.

NF: ¿Quisieras hacer alguna reflexión final para terminar…?

Dios siempre está presente, pero es en la necesidad, en el dolor, en la desgracia, donde el ser humano ve a Dios. Y allí es donde el creyente tiene un papel importante…

AC: – Yo creo que Jesús, tanto en tiempos buenos como en tiempos malos, buscó al necesitado. Dios siempre está presente, pero es en la necesidad, en el dolor, en la desgracia, donde el ser humano ve a Dios. Y allí es donde el creyente tiene un papel importante y es necesario que esté cerca, como "jesusitos" pequeños, de carne y hueso, mostrando compasión, con su abrazo, con su palabra, con su abrigo, con su comprensión… Siendo la iglesia encarnada, de una manera práctica… siendo "Cristo en mí…", presente en un momento de dolor y necesidad. Cuando yo estaba allí, abrazando a esos niños, y animándoles, sentía como que el Señor me decía: "háblales, abrázales en mi nombre"…
Mi reflexión es que la iglesia debe estar en todas estas situaciones de necesidad, y no solamente para predicar – que también es necesario y tiene su lugar -; pero en momentos así, el estar al lado, la ayuda práctica – aún en silencio – puede hablar muy alto…

Alfonso Cherene sigue comentándonos, con entusiasmo, acerca de un proyecto de colaboración que JCUM está realizando en Haití, junto a los Cascos Blancos (*) – un grupo operativo multidisciplinar especializado en ayuda humanitaria internacional – enviados por el Gobierno argentino a la isla caribeña. El tono de su voz y sus palabras denotan que, aunque su cuerpo está aquí, en España, su corazón se ha quedado en Haití, donde permenecerá bastante tiempo

(*) Cascos Blancos, una iniciativa de la República Argentina, adoptada por la Asamblea General de la ONU en el año 1994 y por la Organización de Estados Americanos en el año 1998. Constituye un modelo de cooperación entre países, con apoyo financiero internacional y participación organizada de equipos de voluntarios.

Noticias FEREDE | Autor: Jorge Fernández


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