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SIN ÁNIMO DE OFENDER / por JORGE FERNÁNDEZ

“¿Por qué en Madrid hay más lugares de culto evangélicos que parroquias católicas?”

Captura del Telediario territorial de Madrid emitido ayer en La 1 de RTVE

“Que en Madrid y en algunas otras regiones de España haya hoy más lugares de culto evangélicos que católicos no es un accidente ni un mero reflejo del fenómeno migratorio. Es el resultado de siglo y medio de testimonio, resistencia, apertura legal, innovación misionera y compromiso comunitario”.

Captura del Telediario territorial de Madrid emitido ayer en La 1 de RTVE

(JORGE FERNÁNDEZ, 28/08/2025) Un dato sorprendente —y a la vez revelador— es que en la Comunidad de Madrid, a día de hoy, existen más lugares de culto evangélicos que católicos. Según cifras recientes del Observatorio del Pluralismo Religioso, se contabilizan 817 lugares de culto evangélicos frente a las, algo más de 700 parroquias católicas que existen en la región. ¿Cómo hemos llegado a este escenario en un país históricamente identificado con el catolicismo?

El dato llamó la atención de algunos medios y la pregunta con la que titulamos esta reflexión fue la que me planteó ayer la periodista de informativos de Radio Televisión Española (RTVE), en una breve entrevista que me grabó en la oficina de FEREDE.

Lamentablemente, como suele suceder en estos casos, de los 15 minutos de explicaciones que le ofrecí, con un breve resumen histórico de la presencia y desarrollo del protestantismo español y las iglesias evangélicas en España desde el siglo XIX hasta la fecha, solo se incluyeron unos pocos segundos con un segmento que recoge lo menos relevante de lo que le dije (ver minutos 13:33 al 14:35).

Fotograma de mi intervención en el Telediario de ayer, en RTVE

Con todo, la pregunta me parece interesante y me sugiere una reflexión más ponderada, que es la que comparto a continuación.

Creo que la respuesta a esta pregunta exige mirar más allá de la coyuntura inmediata y atender a 150 años de historia evangélica en España.

Una historia de minoría resistente

Arrancados de raíz los primeros grupos de cristianos reformados españoles del siglo XVI, con los autos de fe de Valladolid y Sevilla y la férrea persecución de la Inquisición española, el protestantismo llegó a España para quedarse tres siglos más tarde, de la mano de misioneros europeos tras la Revolución de 1868, cuando la Constitución de 1869 reconoció por primera vez la libertad de cultos. A partir de allí se abrieron las primeras capillas en Madrid, Cataluña, Andalucía y Levante, se construyeron modernos colegios evangélicos, se impulsaron proyectos misioneros, etc. Desde entonces, las iglesias evangélicas sobrevivieron entre la represión, la clandestinidad parcial y el esfuerzo tenaz de comunidades que, en la mayor parte del siglo XX, vivieron en los márgenes de la legalidad.

La gran explosión del movimiento evangélico llegó con la Constitución de 1978 y la Ley Orgánica de 1980, que consagraron la libertad religiosa. A partir de ahí, y especialmente en los años 90 —cuando se contaban unas mil comunidades evangélicas en toda España—, el crecimiento ha sido exponencial. Hoy, con más de 4.400 lugares de culto, este movimiento se ha consolidado como la segunda confesión religiosa en número de lugares de culto, tras la Iglesia católica (con casi 23.000 templos y parroquias), y por delante de la comunidad musulmana (con algo más de 1.800 mezquitas y oratorios).

Factores que explican el crecimiento

¿Por qué han crecido tanto los evangélicos en España? Por un lado, la coyuntura política ha sido clave. Los momentos de mayor crecimiento evangélico están estrechamente relacionados con los períodos de libertad religiosa en nuestro país —Sexenio democrático del siglo XIX (1868-1874), Segunda República (1931-1939), actual Estado democrático (1978)—. Por otro lado, cabe destacar los rasgos característicos propios del movimiento, entre otros:

1. La flexibilidad organizativa. A diferencia del catolicismo, que requiere estructuras parroquiales complejas y jerarquizadas, las iglesias evangélicas pueden organizarse de forma autónoma, y de manera mucho más dinámica, sencilla y práctica, con lugares de culto establecidos en naves en polígonos industriales, edificios de alquiler, locales en zonas residenciales, etc. Esto ha facilitado una gran capacidad de apertura en regiones como Madrid o Cataluña, por poner un par de ejemplos.

2. El celo misionero y evangelístico. La evangelización y la apertura de nuevas iglesias ha sido siempre —y sigue siendo— una prioridad para la mayoría de las iglesias evangélicas locales, grupos denominacionales, ministerios y organizaciones evangelísticas especializadas.

3. El dinamismo pentecostal y carismático. Con su estilo de culto vibrante, música contemporánea y fuerte sentido comunitario, las iglesias pentecostales y carismáticas han resultado especialmente atractivas para sectores populares, migrantes y jóvenes. Estas iglesias no son las únicas que crecen, pero sin duda son las de mayor y más rápido crecimiento en las últimas décadas.

4. El compromiso social. La presencia evangélica en programas de rehabilitación de drogodependientes, apoyo a familias en riesgo, ministerios en cárceles y ayuda humanitaria ha sido un motor de testimonio, confianza y crecimiento.

5. El factor migratorio. Sin duda, la inmigración procedente de países con fuerte presencia evangélica ha multiplicado las congregaciones en nuestro país en las últimas tres décadas. Mención aparte merece el impacto anterior, de los movimientos migratorios internos en Europa, en los años 60, cuando miles de españoles emigraron en busca de trabajo a Alemania, Suiza o Francia, trayendo la fe protestante y evangélica a su regreso. (Un caso paradigmático de este fenómeno es el nacimiento de la Iglesia Filadelfia entre las comunidades gitanas). Pero reducir el crecimiento evangélico únicamente a la inmigración sería una lectura parcial. El protestantismo español tiene raíces profundas y una tradición misionera que antecede al boom migratorio.

En otras palabras, la inmigración ha sido un factor importante de crecimiento, pero no la causa única.

Una paradoja inquietante

Aquí surge una paradoja que debería invitar a la reflexión: hay evangélicos que hoy se muestran recelosos hacia la inmigración, cuando la historia demuestra que precisamente la inmigración ha sido uno de los factores más positivos para el crecimiento evangélico en España.

Más aún: la inmigración no solo ha impulsado el crecimiento en España, sino que ha alimentado la vocación misionera de nuestras comunidades. España, país históricamente receptor de misioneros, se ha convertido en país emisor, con iglesias autóctonas, latinas, gitanas, etc., enviando obreros a otros rincones de Europa y del mundo.

Conclusión

Que en Madrid y en algunas otras regiones de España haya hoy más lugares de culto evangélicos que católicos no es un accidente ni un mero reflejo del fenómeno migratorio. Es el resultado de siglo y medio de testimonio, resistencia, apertura legal, innovación misionera y compromiso comunitario.

Jorge FernándezY, paradójicamente, mientras algunos miran con recelo a la inmigración, es necesario recordar que sin ella el mapa evangélico español sería mucho más reducido y empobrecido.

El futuro del movimiento evangélico en España dependerá de que las iglesias sepan conjugar sus raíces históricas con la vitalidad migrante. Como siempre ha sido, dicho sea de paso, desde tiempos bíblicos.

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