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"Tengo todas las dudas del mundo, y cada día más (…) En todo creyente hay una dosis de incertidumbre. Mi fe es confusa y difusa, días más, días menos. También yo pido a Dios una señal, como Cipriano Salcedo en ‘El hereje’, pero Dios siempre guarda silencio". (Miguel Delibes)
(MADRID, 01/06/2010) En 1998, el mismo día que había puesto el punto final a El hereje, considerada por no pocos su obra maestra, le habían diagnosticado un cáncer. "Tal como estoy, mejor que hubiera acabado todo entonces, en la operación del 98. Ya había escrito todo cuando tenía que escribir, había terminado El hereje, tenía una edad cumplida, ¿para qué más?", le decía a su amigo y biógrafo Ramón García Domínguez en febrero de 2008. Pero Delibes comenzó a escribir un diario que tituló Diario de un artrítico reumatoide, su última aventura literaria de la que, en 2005, dio cuenta a García Domínguez. "Estas serían las memorias de mi absoluta incapacidad deportiva, del enclaustramiento doméstico más completo", le comunicaba. Una aventura que le mantuvo ilusionado en los primeros tiempos de su enfermedad y en cuyo recorrido pretendía tratar con "humor amargo y resignado" sus experiencias médicas, su proceso postoperatorio, sus síntomas, su medicación y las repercusiones de todo ello en su carácter, en el transcurrir de su día a día. Ramón García lo revela en la edición revisada y ampliada de su biografía sobre el escritor, Miguel Delibes de cerca, que de la mano de Destino está a punto de llegar a las librerías. "Mejor olvidarlo" Manifestaba Delibes un entusiasmo que, a la vuelta de unos meses, después de su estancia veraniega en Sedano, desapareció. "Mejor olvidarlo", pidió, pero volvió a retomar la idea en febrero de 2006, según decía para distraerse de sus muchos achaques.
Los continuos tiras y aflojas – pasó de pedir a García Domínguez que diera forma al texto para una publicación póstuma, a lo contrario, "que me olvidara del proyecto" -, todas las conversaciones que ambos mantuvieron sobre ese texto inédito del que llegó a escribir en torno a unos 50 folios, se reproducen en esta biografía, siendo valioso su valor documental, lo mucho que dice de la forma de ser de Delibes, de sus últimos intentos de seguir dando rienda suelta a su necesidad de fabular después de haber declarado públicamente que no iba a escribir ni una línea más después de El hereje. "Mi pesimismo, con el que ya nací, ha ido en aumento. Me ha confirmado que la vida es corta, que da poco y que, en general, salvo momentos fugaces, es poco agradable", se lamentaba el escritor. La biografía, que ahora llega a sus muchos lectores en plena Feria del Libro -el encuentro del Retiro rinde homenaje el miércoles 9 al escritor con la presentación de una antología de textos sobre su ciudad, Valladolid – da cuenta de facetas tan propias de Delibes como sus creencias religiosas. "Miguel Delibes se ha proclamado creyente a lo largo de toda su vida. Sobre su vetusto escritorio de siempre (…) reposa, cada vez que voy a visitarle, un pequeño libro en rústica con el título Palabra y vida. Se trata del evangelio correspondiente a la liturgia del día, con una breve glosa al texto. Delibes marca con una cruz en la esquina superior de la página su lectura diaria", revela Ramón García Domínguez. Y así se completa un libro que repasa una trayectoria marcada por la Guerra Civil, enturbiada por la temprana muerte de su esposa Ángeles en 1974, quien fue el amor de su vida – "la soporto gracias a la compañía de mis hijos y mis nietos… ", declaraba -, y jalonada de creaciones literarias y aventuras periodísticas. No hay fin de hacer muchos libros… Las honestas confesiones de Delibes acerca de su naturaleza pesimista y sobre sus dudas existenciales en los momentos aciagos de su vida, recuerdan a las reflexiones del sabio Salomón, en el libro de Eclesiastés. Un hombre que después de haber merodeado las cumbres de la sabiduría humana y haber saboreado las mieles y la gloria de la vida "debajo del sol", acabó sumergido en las más oscuras cavernas del pesimismo y de la insatisfacción espiritual. Recorrido vital que, finalmente, le llevó a un nivel más profundo de sabiduría y a declarar:
EL MUNDO | La Biblia | Redacción: Noticias FEREDE
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«Pido a Dios una señal, como Cipriano Salcedo en El hereje»
UNA BIOGRAFÍA
REVELA LAS DUDAS EN LA FE DEL ESCRITOR
«Pido a Dios una señal,
como Cipriano Salcedo en El hereje»
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