(Redacción, 24/03/2026) | Desde el corazón de la comunidad evangélica de Guinea Ecuatorial se ha difundido un urgente llamado de oración y solidaridad internacional tras denunciar un cambio radical en la política del Gobierno hacia las iglesias protestantes y organizaciones evangélicas, que desde hace décadas vienen desarrollando una importante labor espiritual y social en el país sin contar con reconocimiento oficial estable.
Desde 1996, las autoridades guineanas solo han concedido autorizaciones provisionales a las iglesias evangélicas, renovables cada uno o dos años. Sin embargo, en los últimos siete años ninguna ha sido renovada, lo que ha dejado a todas las congregaciones en situación de ilegalidad. A comienzos de este año, el Gobierno ordenó a las iglesias presentar toda su documentación legal antes del 25 de febrero, incluyendo los títulos teológicos de sus pastores, como requisito para su regularización.
Lo más alarmante, según denuncian los líderes evangélicos, es la nueva Ley de Tasas Fiscales, en vigor desde el 1 de enero, que impone una tarifa de 15.000 euros por la autorización de una iglesia —una cifra inasumible incluso en economías desarrolladas—, además de 750 euros por el carné pastoral. En contraste, el carné de un funcionario cuesta apenas 5 euros. Cualquier trámite administrativo o legalización de documento eclesiástico evangélico asciende igualmente a 750 euros, frente a los 15 a 45 euros que se aplican a otras organizaciones.
La nueva Ley de Tasas Fiscales, en vigor desde el 1 de enero, … impone una tarifa de 15.000 euros por la autorización de una iglesia —una cifra inasumible incluso en economías desarrolladas—, además de 750 euros por el carné pastoral. En contraste, el carné de un funcionario cuesta apenas 5 euros. Cualquier trámite administrativo o legalización de documento eclesiástico evangélico asciende igualmente a 750 euros, frente a los 15 a 45 euros que se aplican a otras organizaciones.
A estas medidas se suma una reciente prohibición de la predicación evangélica en la radio, dejando como única excepción a la Iglesia católica romana. ”.
En un contexto político donde el régimen del presidente Teodoro Obiang Nguema —el más longevo del mundo, con casi 47 años en el poder— mantiene un control casi absoluto sobre la vida pública y religiosa, las comunidades evangélicas consideran estas nuevas disposiciones como una estrategia de represión y marginación hacia los sectores no alineados con la estructura oficial del poder. Observadores internacionales han señalado que esta deriva restrictiva coincide con un clima creciente de cerrazón política y de control sobre la sociedad civil.
Las iglesias evangélicas de Guinea Ecuatorial piden a las iglesias del mundo libre sus oraciones y apoyo, ante la incertidumbre por el futuro de su ministerio y la evidente vulneración del derecho fundamental a la libertad religiosa.
Este trato discriminatorio y desproporcionado causa indignación y profunda preocupación entre quienes abogan por la libertad de culto y de conciencia. Resulta inaceptable que un Gobierno castigue de tal manera a comunidades que durante décadas han contribuido al bienestar espiritual, educativo y social del pueblo guineano.
Fuente: Actualidad Evangélica




