(COLOMBIA, 19/04/2010) Durante los 12 años, tres meses y nueve días que permaneció en los campos de concentración que las FARC esconden en las selvas más inhóspitas, Pablo Emilio Moncayo mantuvo sus ganas de vivir gracias a los mensajes de radio que le mandaba su familia, que él escuchaba durante días como un inagotable dulce; gracias a las ganas de conocer a su hermana pequeña, nacida durante su cautiverio; a la fraternidad inquebrantable que estableció con los otros rehenes; a su apego a la Biblia y al afán por estudiar una carrera y cultivar la afición adquirida a la literatura. Leyó clásicos como Oscar Wilde; memorizó varios poemas de Gustavo Adolfo Bécquer, su favorito, cuyos libros la guerrilla les llevaba de vez en cuando; escribió poesía y se aprendió al derecho y al revés la Biblia. Su espiritualidad y los consejos que repartía tanto entre cautivos como terroristas, que también buscaban escuchar por su boca el consuelo que Moncayo encontraba en la religión, le hicieron ganarse el apodo de El Pastor. Largo cautiverio
Pablo Emilio Moncayo cayó en poder de las FARC en la madrugada del 21 de diciembre de 1997. La guerrilla atacó con bombas camufladas en tarros de leche en polvo un puesto militar en el cerro de Patascoy. Se lo llevaron cuando era cabo del Ejército, tenía 19 años y cara de adolescente asustado. Moncayo regresa ahora convertido en sargento, y – pese a las humillaciones, torturas y penalidades sufridas durante todos los años que duró su cautiverio -, regresó "lúcido, centrado y equilibrado", en palabras de su madre, y con cara de hombre curtido. El día de su liberación y del reencuentro con los suyos, lo esperaba una familia a la que se han sumado su hermana, Valentina, de cinco años, y dos sobrinos. "Mi hijo me quitará las cadenas", repetía estos días el padre, Gustavo Moncayo, quien abandonó hace tres años sus clases de geografía en Sandoná para dedicarse a caminar por el mundo, con las manos encadenadas, mientras exigía la libertad de su único hijo varón. "El caminante por la paz", como lo llaman los colombianos, recorrió 14 países. Gustavo es consciente de que su hijo será otro distinto del Negro -como lo llama cariñosamente- que le robó durante tanto tiempo la guerrilla. EL PAÍS | Redacción: Noticias FEREDE
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Pablo Emilio Moncayo soportó sus 12 años de cautiverio en la selva gracias la lectura de la Biblia
SUS COMPAÑEROS
DE CAUIVERIO LE APODARON CARIÑOSAMENTE ‘EL PASTOR’
Moncayo soportó sus 12 años
de cautiverio en la selva gracias la lectura de la Biblia
Fuente: EL MUNDO |
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