Durante más de dos horas, la plaza del Cardenal Belluga y las calles adyacentes a la Catedral se llenaron de música, teatro, danza y mensajes cristianos, captando la atención tanto de quienes acudieron expresamente a la convocatoria como de numerosos viandantes que se fueron sumando atraídos por el ambiente festivo y el contenido del acto.

Un mensaje claro: Cristo no es solo una tradición navideña
Uno de los momentos centrales del festival fue la intervención de David de Lago, presidente de Decisión España, quien animó a los asistentes a no reducir la figura de Jesús a un símbolo propio de estas fechas.
«Saca a Jesús de una caja y ponlo en el centro de tu corazón», exhortó, recordando que el Niño del belén no nació para ser guardado como una tradición, sino para vivir en el corazón de las personas. El mensaje fue recibido con atención y respeto por el público, que respondió con aplausos y muestras de interés, reflejando la buena acogida del testimonio evangélico en un espacio público y abierto.

Música, góspel y teatro en el corazón de la ciudad
La música y la alabanza tuvieron un papel destacado en la velada, con la participación del Coro Góspel de las Iglesias Evangélicas de Murcia, dirigido por la cantante zaragozana Débora Romo, cuya conducción cercana, alegre y profesional conectó de forma especial con los asistentes.
El programa se completó con representaciones teatrales a cargo de la compañía APR, así como con las intervenciones de los presentadores de la gala, que ayudaron a contextualizar el mensaje del Evangelio de manera clara, comprensible y accesible para todos los públicos.

El tiempo respetó el acto tras días de incertidumbre
La celebración estuvo precedida por la preocupación ante las previsiones meteorológicas adversas. Benjamín Parra, pastor y productor del evento, explicó que la amenaza de lluvia acompañó a la organización durante toda la semana.
«Decidimos seguir adelante confiando en Dios. Durante las dos horas del recital el cielo se mantuvo despejado, y fue justo al terminar de recoger el material cuando comenzaron a caer las primeras gotas. Para nosotros, fue un milagro», señaló.
“Lo más importante fueron las decisiones por Cristo”
Para Carlos Peña, presidente del Consejo Evangélico de Murcia, el mayor impacto del festival fue de carácter espiritual. «Más allá de la música y de una puesta en escena excelente, lo más importante fueron las decisiones por Cristo y la gran acogida del mensaje. Lo vimos en los aplausos, en el interés de muchos viandantes y en las conversaciones posteriores», afirmó.
Peña agradeció también desde el escenario la colaboración del Ayuntamiento de Murcia y de Pluralismo y Convivencia, y subrayó que la unidad del pueblo evangélico se traduce en un compromiso activo con la sociedad. «Las iglesias evangélicas desarrollan programas de apoyo a familias, educación en valores, integración social, rehabilitación y reinserción, así como proyectos para la infancia y la juventud», destacó.

Un clamor final por la paz y la ciudad
La velada concluyó con una oración conjunta cargada de simbolismo: cerca de 2.000 personas, tomadas de la mano, elevaron un clamor unánime pidiendo paz y bendición para Murcia.
Desde la UNEV y el Consejo Evangélico de Murcia se ha expresado la voluntad de mantener este festival como una cita anual, constatando que cada edición supera a la anterior tanto en participación como en impacto social y espiritual. El mensaje final que resonó en el corazón de la ciudad fue claro y contundente: Jesús no nació para ser guardado en una caja, sino para vivir en los corazones.
