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Lutero, el Papa, Chávez y la Coca cola…

OPINIÓN
Lutero, el Papa, Chávez y la
Coca cola…

Las iglesias evangélicas crecen de forma imparable en América Latina ante la frustración de sus detractores y el asombro de académicos y formadores de opinión

(JORGE FERNÁNDEZ, 30/07/2010) El diario EL PAÍS publica hoy, en su versión impresa, un interesante reportaje titulado "Lutero avanza en America Latina", en el que se dan cifras y se recogen opiniones y testimonios para explicar y aventurar horizontes sobre un fenómeno que, aunque haya quienes opinen lo contrario, aún está lejos de encontrar su techo.

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Hay que decir, en primer lugar, que con todo lo interesante que resulta el reportaje, nos llama poderosamente la atención que entre los entrevistados no hay ningún portavoz evangélico latinoamericano propiamente dicho, algo difícilmente justificable desde el punto de vista del rigor periodístico. La única voz evangélica es la de Samuel Rodríguez, director de una organización estadounidense llamada National Hispanic Christian Leadership Conference (NHCLC), cuya página web – dicho sea de paso – está totalmente en inglés.

Así, las opiniones del ‘hispanic’ Rodríguez respecto a la realidad del movimiento evangélico en Latinoamérica, no dejan de ser las de un ‘extranjero‘ o, al menos, las de un hispano de cultura estadounidense. En esa perspectiva debe entenderse la siguiente dclaración que se le atribuye: "Samuel Rodríguez cree que "los valores [evangélicos y católicos] son los mismos". Tanto que los compara con "una pepsi y una coca-cola". Ningún líder evangélico latinoamericano, verdaderamente representativo, suscribiría esa superficial e inapropiada comparación.

Nada nuevo bajo el sol. En España ya estamos acostumbrados a que se diga, o se insinúe, que los protestantes "siempre son y serán extranjeros", aunque se llamen Jordi, Manuela o Pepe… o, como en este caso, Rodríguez. Una resistencia del subconsciente colectivo – que también pretende que los latinoamericanos son siempre católicos, y los protestantes estadounidenses – aún en un artículo en el que se reconoce y se intenta explicar, el extraordinario arraigo del protestantismo en la región.

Además de Rodríguez, el reportaje cita a dos antropólogos críticos con el movimiento evangélico – David Stoll, estadounidense, y Carlos Lara, salvadoreño -, a un obispo católico – Cristóforo Domínguez -, al teólogo español (católico), José Casanova, al sociólogo brasileño, Antonio Pierucci, y, de modo indirecto, al presidente venezolano Hugo Chávez. Pero a ningún líder del protestantismo latinoamericano.

Nos parece que es importante poner esto ‘negro sobre blanco’ al leer este reportaje que, no obstante, tiene el valor de mostrarnos cómo se explica el fenómeno desde afuera del mismo, incluso desde una perspectiva claramente crítica, como es la de Stoll.

Los números son irrefutables, por eso ya ni se cuestionan. Pero se siembran dudas sobre la tendencia – alguno augura que el crecimiento está llegando a su techo – y se relativizan los méritos propios de la evangelización protestante, explicando su éxito en términos de "omisión" (o demérito) de la Iglesia católica. Como siempre, vamos.

Aún así, se destacan el rol social de las iglesias evangélicas (centros para drogadictos, apoyo a presos, colegios, ayuda mutua…), su nivel de exigencia ética y la participación de la mujer en el ministerio, como puntos fuertes del movimiento.

Interesante resulta también la opinión de los académicos con respecto a la visita que hizo Benedicto XVI en mayo de 2007, que pretendía impulsar al catolicismo frente al avance evangélico, e incluso propició la primera canonización de un santo brasileño en veinte siglos – la del fraile franciscano Fray Galvao -. "No sirvió de nada", es el dictamen unánime de los académicos.

No es Lutero…

Quizás, el error del Papa fuera, en el fondo, el mismo que el de los académicos, los religiosos, los antropólogos y los formadores de opinión, y que subyace incluso en el titulo de este reportaje: "Lutero avanza en América Latina".

Se equivocan. No es Lutero el que atrae a las masas de nuevos creyentes de todas las edades que se suman día a día a las iglesias locales desde Usuahia hasta el Río Grande, y más allá… No es Lutero quien inspira a miles de jóvenes a participar de forma activa y comprometida en la evangelización de sus ciudades, así como en la acción social en cárceles, hogares infantiles y poblados marginales… No es Lutero quien impulsa a miles de jóvenes seminaristas a formarse teológicamente para consagrarse al ministerio cristiano… ¡Y si no, qué se lo pregunten a ellos!

Hace más de 2000 años, un sabio ‘teólogo’ llamado Gamaliel advirtió a los analistas y religiosos de su tiempo qué es lo que conviene hacer ante fenómenos semejantes: "Apartaos de estos hombres, y dejadlos; porque si este consejo o esta obra es de los hombres, se desvanecerá; mas si es de Dios, no la podréis destruir; no seáis tal vez hallados luchando contra Dios. (La Biblia, Hech. 5:38,39).

Sigue siendo un buen consejo.

Autor: Jorge Fernández, responsable de Servicios de Comunicación y Prensa de FEREDE.

 

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