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‘Jesús de Nazaret’, siete décadas del estreno de la primera miniserie cristiana en televisión

Una escena de la miniserie 'Jesús de Nazaret'. Fuente: BBC

La BBC marcó un hito al emitir por primera vez la vida de Jesucristo, acercando el mensaje del Evangelio a miles de hogares

Hace setenta años, en pleno crecimiento de la televisión en el Reino Unido, la BBC dio un paso decisivo al llevar a la pantalla la vida de Jesucristo con la miniserie “Jesús de Nazaret”. Emitida desde febrero y hasta el domingo de resurrección del año 1956, aquella producción pensada inicialmente para el público infantil, se convirtió en un acontecimiento sin precedentes, acercando el mensaje del Evangelio a miles de hogares en un formato novedoso y accesible que marcaría un antes y un después en la historia de la comunicación cristiana.

En una etapa en la que la televisión comenzaba a consolidarse como un medio influyente, la iniciativa de la BBC respondió a un contexto de transformación cultural. Aunque las primeras emisiones se remontaban a 1936, fue en los años cincuenta cuando el medio se expandió de forma notable, especialmente tras la coronación de Isabel II en 1953. En ese escenario, surgió la idea de narrar la vida de Cristo de forma continuada, algo completamente innovador para la época.

El proyecto tomó forma en 1954 bajo la dirección de la productora Joy Harington, quien dedicó un año a su preparación. La serie se estructuró en ocho episodios que recorrían desde la infancia de Jesús hasta su resurrección, con el acompañamiento de asesores teológicos que velaron por la fidelidad al relato bíblico.

Uno de los elementos más destacados fue su cuidada puesta en escena. En 1955, parte del equipo viajó a Israel para rodar en escenarios naturales de Galilea y Jerusalén, aportando una autenticidad poco habitual en aquellos años. Estas imágenes se combinaron con emisiones en directo desde estudios en Londres, dando lugar a un formato ágil que supo aprovechar los recursos técnicos disponibles.

También fue significativa la elección de un lenguaje cercano, alejado de formulaciones más antiguas, lo que facilitó la comprensión del mensaje, especialmente entre los más jóvenes. La intención era clara, despertar el interés por el Evangelio y ayudar a entender sus raíces históricas de una manera sencilla y directa.

La serie se emitió en 1956 durante ocho domingos consecutivos en horario de tarde hasta culminar en el Domingo de Resurrección. Su acogida superó todas las previsiones. Aunque estaba dirigida a niños, logró reunir a familias enteras frente al televisor y se convirtió en uno de los programas más seguidos de su tiempo.

El actor Tom Fleming dio vida a Jesús con una interpretación marcada por el respeto y la convicción personal. Hijo de un pastor bautista, su compromiso con la fe formaba parte de su vida cotidiana, algo que se reflejó en la profundidad de su papel.

El impacto de la serie no terminó con su emisión. Se publicó un libro basado en la producción que fue recomendado en el ámbito educativo como herramienta para acercar el mensaje bíblico a los más jóvenes. Además, recibió un importante reconocimiento dentro de la industria televisiva, siendo la primera producción infantil en alcanzar un galardón de este nivel.

Su éxito propició nuevas emisiones en años posteriores y abrió la puerta a futuras producciones centradas en el Nuevo Testamento. Con el paso del tiempo, este tipo de iniciativas sentó las bases para otras propuestas audiovisuales que han seguido acercando la figura de Jesús a nuevas generaciones.

Este aniversario coincide además con una fecha significativa para la comunidad evangélica en España. Hace siete décadas se puso en marcha la Comisión de Defensa Evangélica, origen de la actual FEREDE. Desde sus inicios, esta comisión trabajó activamente en la defensa de los derechos de los creyentes evangélicos en un contexto complejo, promoviendo el reconocimiento legal, la libertad de culto y los derechos religiosos de la comunidad protestante en España. Su labor fue clave para abrir camino a un marco de mayor libertad y para dar voz a las comunidades evangélicas ante las instituciones.

Ambos hitos, aunque desarrollados en contextos distintos, apuntan en una misma dirección. El mensaje del Evangelio ha encontrado distintas vías para ser compartido, desde una pantalla en los inicios de la televisión hasta la acción perseverante en favor de la libertad religiosa, el reconocimiento institucional y la defensa de los derechos de los evangélicos en España. Setenta años después, ese legado continúa desafiando a comunicar a Jesucristo con fidelidad, claridad y compromiso.

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