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(Máximo García Ruiz, 29/01/2026) | Primero fue la lectura literal que derivó en la doctrina de la inerrancia bíblica para desembocar en la teología de las emociones, pasando por la teología de la prosperidad, por no mencionar otro tipo de reflexiones teológicas o pseudoteológicas que se han ido produciendo a lo largo de los veinte siglos transcurridos desde que Jesús de Nazaret recorría los pueblos y aldeas de Palestina.
Una de las primeras reglas de la hermenéutica es no hacerle decir a un texto lo que el propio texto no dice. Y esto tiene una relevancia de primer orden en lo que a la Biblia se refiere.
Por otra parte, es necesario entender que el conjunto de libros que integran la Biblia, tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento, ni son libros de historia, aunque incluyan relatos históricos; ni son libros de ciencia, aunque hagan referencia a determinados fenómenos o acontecimientos que han de ser interpretados por la ciencia; ni son tratados de filosofía, aunque encierren en sus páginas reflexiones que pudieran alcanzar una dimensión filosófica de gran nivel como ocurre con el libro de Proverbios, por poner un solo ejemplo. Los libros que integran la Biblia son libros de religión y su finalidad se centra en ofrecer enseñanzas que tienen que ver con la relación del hombre con Dios; desde la perspectiva judía unos, o a partir de la experiencia cristiana, otros.
«Una de las primeras reglas de la hermenéutica es no hacerle decir a un texto lo que el propio texto no dice. Y esto tiene una relevancia de primer orden en lo que a la Biblia se refiere.«
Por otra parte, acudir al origen y sentido profundo de las palabras es una forma de desentrañar y dar sentido al pensamiento para proyectarlo en forma de ideas y entender el alcance que esas ideas tienen, algo que en la reflexión teológica resulta de interés primario.
Con estas reflexiones, pretendemos encontrar el sentido y alcance del término fundamentalismo aplicado a la práctica de la religión, así como a las consecuencias que acarrea esa doctrina. El término fundamento, sea aplicado a una cosa material o inmaterial, hace referencia a aquello en lo que esa cosa se apoya y sostiene. El diccionario María Moliner apuntala esta idea con el ejemplo de los cimientos de un edificio: “suelo firme, obra hecha por debajo de la superficie del terreno, que sirve de soporte a un edificio”. Para apuntalar esa idea, aporta una segunda definición: “razón o motivo suficiente de una cosa”. Desde esta perspectiva, veamos enfoquemos el campo de nuestra reflexión.
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Tras estas consideraciones preliminares, en las subsiguientes entregas de esta serie reflexionaremos más ampliamente sobre los siguientes temas:
- Fundamentalismo
- Inerrancia
- Teología de la prosperidad
- Teología de las emociones