Al ver a los miembros del Tribunal Constitucional bajo la sombra de esta imagen gigantesca del Sagrado Corazón de Jesús, a uno le surgen muchas preguntas…
Por ejemplo, cabe preguntarse si no resultaba verdaderamente ingenuo esperar que este Tribunal avalara un proyecto de Reforma de Ley de Libertad Religiosa que, entre otras cosas, ordenara retirar los crucifijos de los centros de Educación Pública y garantizar el principio constitucional de aconfesionalidad del Estado. (¿Se acuerdan? ¡Alguien lo sugirió!).
Pero…, si tenemos al “Sagrado Corazón” presidiendo al organismo que debe garantizar ese elemental principio constitucional… ¿No estamos en realidad poniendo al zorro a cuidar del gallinero? (Dicho con todos los respetos).
A uno le vienen a la mente otras muchas preguntas, pero todas se ahogan en el mar de emociones que produce una imagen tan impactante y sobrecogedora como ésta.
Nos deja, literalmente, sin palabras…
Autor: Jorge Fernández
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