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04/03/2009 ROSSEND DOMÈNECH | El universo que conocemos, incluido el ser humano, es el fruto de una evolución casual basada en la selección natural y no existe un diseño inteligente del mundo tal como pregonan algunas corrientes intelectuales surgidas principalmente en EEUU. Eso es lo que, dos siglos después del nacimiento de Charles Darwin, la Iglesia Católica está dispuesta a sostener, siempre que se acepte que afirmar la evolución no significa negar la existencia de Dios ni su papel en la creación. Esa decisión del Vaticano de distanciarse de las teorías creacionistas se ha empezado a reflejar en una conferencia internacional que ayer se inauguró en Roma y que durará hasta el sábado, y en la que científicos, filósofos y teólogos dialogan sobre la compleja relación entre la biología evolutiva y la religión. Las jornadas pretenden conmemorar los 200 años de Darwin y los 150 de su libro fundamental, El origen de las especies, cuya publicación revolucionó las ciencias naturales. A juzgar por las ponencias anunciadas en el programa, la jerarquía vaticana acepta el aparente caos que supone la evolución pero lo considera compatible con "una lógica superior". Las intervenciones de los 35 especialistas que participan en el debate tocarán todos los aspectos de la controversia que desde los tiempos de Darwin ha enfrentado a los católicos con los científicos, pero dejarán al creacionismo fuera de la discusión. "El creacionismo es una seudoteoría", sentenció el físico Nicola Cabibbo en un simposio preparatorio de la conferencia actual que se celebró meses atrás en el Vaticano. AMBIGÜEDAD Gianfranco Ravasi, presidente del Consejo Pontificio de la Cultura y organizador del encuentro, subrayó durante las jornadas que la posición del Vaticano es que "las teorías evolucionistas de los orígenes no son incompatibles con la Biblia, la teología y las enseñanzas de la iglesia". En opinión de la publicación científica Science, la conferencia supone "un mensaje ambiguo", porque "el Vaticano no acepta claramente la evolución". |




