(Redacción, 26/02/2026) Un reciente informe del Pew Research Center analiza la relación entre fe y formación académica en Estados Unidos. El Estudio del Panorama Religioso 2023-2024, elaborado a partir de más de 36.000 entrevistas, evidencia diferencias significativas en el acceso y culminación de estudios universitarios según la afiliación religiosa.
La encuesta fue realizada entre julio de 2023 y marzo de 2024, con una muestra de 36.908 adultos estadounidenses, lo que permite analizar con detalle tanto grandes tradiciones religiosas como diversas denominaciones específicas.
Brecha educativa entre religiones

Los datos muestran claros contrastes. El 70% de los hindúes posee al menos una licenciatura universitaria, al igual que el 65% de los judíos. Ambas cifras se sitúan muy por encima del promedio nacional, que alcanza el 35% de los adultos estadounidenses.
En el otro extremo, el 29% de los protestantes evangélicos y el 24% de miembros de denominaciones protestantes históricamente negras cuentan con un título universitario de cuatro o más años. En otros grupos religiosos, la proporción de graduados universitarios oscila entre el 35% y el 45%.

Protestantes evangélicos: diferencias internas notables
Entre los protestantes evangélicos en su conjunto, el 29% posee formación universitaria, lo que está ligeramente por debajo del promedio nacional.
Sin embargo, el estudio también revela contrastes importantes dentro del propio mundo evangélico. Entre las denominaciones analizadas, la Iglesia Metodista Global y la Iglesia Presbiteriana americana presentan un 57% de miembros con titulación universitaria. En cambio, entre las Asambleas de Dios, el porcentaje desciende al 18%.
Protestantes tradicionales y protestantes históricamente negros

El 40% de los protestantes tradicionales ha completado sus estudios universitarios, superando ligeramente el promedio nacional.
La proporción es especialmente elevada entre los miembros de la Iglesia Episcopal (67%) en contraste con aquellos que pertenecen a Iglesias Bautistas Americanas (13%).
En cuanto a las iglesias protestantes históricamente negras, aproximadamente una cuarta parte de sus miembros (24%) cuenta con título universitario, cifra inferior al promedio nacional.
Dentro de esta tradición, el 24% de los miembros de la Convención Bautista Nacional de EE. UU. tiene estudios superiores, mientras que en la Iglesia de Dios en Cristo (COGIC, por sus siglas en inglés)el porcentaje es del 10%.
Católicos: diferencias según origen étnico
Entre los católicos estadounidenses, el 35% ha completado estudios universitarios, una proporción similar a la del conjunto de la población. No obstante, al analizar los datos por origen étnico emergen diferencias significativas: el 53% de los católicos asiáticos posee licenciatura, frente al 43% de los católicos blancos y el 20% de los católicos hispanos.
Datos previos del Pew Research Center correspondientes a 2019-2020 mostraron que el 38% de los católicos negros alcanzó educación universitaria. La educación, como también sucede con las posturas sociales y políticas, no es homogénea dentro del catolicismo estadounidense.
No afiliados: ateos y agnósticos superan la media

El estudio dibuja un panorama diverso y complejo. Mientras algunos grupos religiosos destacan por su elevada presencia en la educación superior, otros, incluidos amplios sectores del mundo evangélico se sitúan por debajo del promedio nacional. Más allá de las cifras, los datos plantean interrogantes sobre los factores culturales, económicos y comunitarios que influyen en el acceso a la universidad.
Los agnósticos (53%) y los ateos (48%) superan el promedio nacional en formación universitaria. En cambio, quienes no detallan una afiliación específica respecto de su religión (29%) presentan niveles educativos similares a los protestantes evangélicos y por debajo de la media general.
Un retrato que invita a la reflexión
Para las iglesias evangélicas, este diagnóstico puede leerse como un llamado a fortalecer la formación integral de las nuevas generaciones, promoviendo tanto la excelencia académica como el compromiso espiritual. En una sociedad donde la educación sigue siendo una puerta clave para la influencia pública y el servicio al prójimo, la reflexión sobre estos datos resulta especialmente relevante.
