(BUENOS AIRES, 18/11/2010) La Diputada Nacional, de confesión evangélica, Cynthia Hotton, ocupa esta semana las portadas de los periódicos más importantes de la Argentina por denunciar presiones e intento de soborno, desde sectores del oficialismo, para inducirla a apoyar con su voto los Presupuestos Generales para el año 2011. Hotton denunció que el miércoles de la semana pasada, cuando se trataba el Presupuesto 2011 en Diputados, la diputada kirchnerista Patricia Fadel, vicepresidenta de la Cámara, intentó convencerla de que abandonara el recinto para facilitar al oficialismo la aprobación del proyecto, algo que no ocurrió. Según dijo ante la Justicia -en donde sí sigue en marcha la investigación- y reiteró ante la comisión de Asuntos Constitucionales, en una conversación telefónica Fadel le dijo: "No se trata de apoyar tus proyectos, tu estructura, tus contratos. Te estoy hablando de eso y mucho más". Hotton dijo lamentar mucho lo sucedido, especialmente por provenir de una persona a la que aprecia y respeta, pero no se arrepiente de haber denunciado lo que considera "un hecho muy grave". Asimismo dijo tener "paz" de haber cumplido con su responsabilidad, y de forma coherente con lo que pretende defender desde su escaño, en representación de su monobloque, cuyo nombre es "Valores para mi país". Pese al escándalo y la repercusión mediática de los hechos, la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara baja ayer desestimaba las denuncias sobre presiones a diputados en el tratamiento del proyecto del Presupuesto 2011. La legisladora Cynthia Hotton, una de las denunciantes, se manifestó desilusionada y se lamentó de que sus colegas la hicieron sentir "muy sola". Una oveja en medio de lobos A pesar de la valentía y el carácter demostrado por la diputada Hotton en toda su trayectoria política, las enormes presiones que viene sufriendo por su actividad parlamentaria podrían estar haciendo mella en su fortaleza anímica, al punto de que ayer no ocultaba su desánimo: "No tengo ganas de seguir en política", expresó la diputada, y añadió que no quiere "que esto le cueste" a su marido y a sus hijos. Lo cierto es que, desde su escaño como diputada, Hotton se ha colocado en la diana de poderosos sectores de la política y de grupos de presión – como el feminismo radical y el lobby gay – que han centrado toda su "artillería" en su persona e, incluso, en su familia, al extremo de intentar buscarle "el pelo en la leche", denunciando una presunta incoherencia "en el discurso de la diputada" porque un hotel perteneciente a una cadena hotelera, con la que su marido tiene una relación empresarial, se promociona como un hotel "gay friendly" (sic). Lo dicho, un intento infructuoso de buscar fisuras en la integridad moral de una parlamentaria honesta que, con su buen hacer, pone en evidencia la vileza de sus adversarios. Pero Hotton se ha dado cuenta de los riesgos que entraña, no sólo para ella misma, sino para su familia, ser una oveja en medio de lobos… Habrá que ver si resiste tal presión, o si la ciudadanía argentina pierde, como tantas otras veces, a una de sus voces contemporáneas más necesarias en el Congreso, lo que sin duda sería una gran pérdida… Noticias relacionadas:
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Fuente: Varias | Redacción:
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