Un macroconcierto católico en el Movistar Arena
Según la información, el evento fue impulsado por el popular párroco madrileño José María Sánchez Lamadrid (“Don José María”), párroco de Santo Domingo de la Calzada en Algete, junto con el grupo Alpha, y contó con el apoyo de la Diócesis de Alcalá de Henares. El acto combinó charlas de “influencers” católicos, una mesa redonda, testimonios personales y un largo bloque musical con guitarras eléctricas, estribillos coreados (“Alaba a Dios mi corazón”) y un escenario presidido por una cruz iluminada, en un formato claramente inspirado en los espectáculos de gran audiencia.
El público, de más de 6.000 personas, llenó el Movistar Arena tras haberse movilizado principalmente a través de las parroquias y grupos de WhatsApp, con presencia destacada de comunidades de la región madrileña y un perfil generacional más cercano al de la práctica católica habitual que al de otros fenómenos juveniles como Hakuna.
Fe “trending” y cultura pop religiosa
La crónica de EL PAÍS sitúa este concierto dentro de un fenómeno cultural más amplio, señalando que “la fe está de moda” o, al menos, “más presente en los medios, las redes o en la música de Rosalía y la Oreja de Van Gogh”, aunque las estadísticas de práctica religiosa no avalen un verdadero “renacer” espiritual. El texto enlaza el evento del Movistar Arena con el debate abierto desde la aparición de “LUX”, el último disco de Rosalía, un álbum con notables reminiscencias espirituales y religiosas, como uno de los hitos recientes de esta tendencia.
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En esa misma línea, el artículo menciona que, en el panorama musical español, grupos como La Oreja de Van Gogh habrían incorporado también un imaginario espiritual en su reciente regreso a los escenarios con la vocalista Amaia Montero, presentándolo como parte de esta “moda” o sensibilidad religiosa reemergente que permea la cultura pop.
Alpha, Hillsong y el espejo evangélico
EL PAÍS destaca el papel organizador del ministerio Alpha, descrito como “grupo de origen anglicano” nacido en el seno de la Iglesia de Inglaterra y dedicado a cursos de evangelización, que hoy goza de gran implantación y acogida dentro del catolicismo, particularmente en España. El evento “Llamados. Unidos hacia 2033” se presenta así como fruto de una alianza de “distintas familias del cristianismo”, en la que convergen sensibilidades católicas con metodologías y recursos nacidos en contextos anglicanos y evangélicos.
La nota subraya también la participación musical de la filial española de Hillsong, la conocida iglesia protestante australiana que ha popularizado un estilo de alabanza contemporánea orientado a conectar con la juventud a través de la música, la puesta en escena y un lenguaje emocional directo. La crónica interpreta este tipo de propuestas como parte de un esfuerzo del catolicismo por imitar o adaptar estrategias de conexión con las generaciones más jóvenes que han caracterizado, desde hace años, a muchas iglesias protestantes y evangélicas, especialmente en el terreno de la música y los grandes encuentros multitudinarios.
Un acto no litúrgico con clímax eucarístico
Aunque el acto en el Movistar Arena no fue presentado como una misa, el reportaje explica que el núcleo final de la noche fue una “adoración” eucarística, un formato litúrgico que el propio Don José María viene desarrollando en su parroquia los primeros lunes de mes y que ha reunido hasta 800 personas, obligando incluso a que muchos se sienten en el suelo por falta de espacio. Esta estructura, que alterna testimonios, oración y cantos, se trasladó ahora a un gran pabellón de espectáculos con el objetivo declarado de “llevar la actividad usual de la Iglesia a un pabellón”.
El clímax de la velada se alcanzó con la procesión y exhibición del llamado Santísimo: la hostia consagrada expuesta en la custodia —un objeto dorado con forma de sol—, que, según la doctrina católica, contiene la presencia real de Cristo y constituye el centro de su adoración y espiritualidad. Esta centralidad eucarística, expresada en la adoración pública, marca una diferencia profunda respecto a la fe cristiana evangélica, en la que la Cena del Señor se celebra como memoria y anuncio del evangelio, pero sin atribuir a los elementos consagrados el mismo tipo de presencia objetiva que confiesa el catolicismo romano.