En este video, Conchi Rodríguez, directora general de Diaconía, aborda los principales puntos que deben guiar a las iglesias en el proceso de convertirse en espacios cada vez más seguros, especialmente para las personas más vulnerables, como las mujeres y los más pequeños.
Las personas cristianas evangélicas creemos que la violencia ejercida contra la mujer supone un ataque a la dignidad de la misma, que ha sido creada a imagen y semejanza de Dios, con valor y con propósito, al igual que el hombre. Toda la violencia contra la mujer, y en especial la denominada violencia de género –aquella que se ejerce contra ella por el solo hecho de ser mujer–, es contraria al Evangelio y a los principios cristianos, y merece un posicionamiento claro de rechazo. Este tipo de violencia también tiene lugar en el seno de nuestras congregaciones.
Como iglesias, tenemos la responsabilidad de prevenir la violencia y el compromiso de ejercer una influencia positiva y transformadora a nivel personal, familiar, eclesial y social.
Puedes conocer más sobre nuestra labor en esta área en ferede.es