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"ITINERARIO HEBREO DEL POLITEÍSMO AL MONOTEÍSMO" (PARTE Vi)

Canaán, la tierra prometida

Sexta entrega de esta serie del Dr. Máximo García que se inscribe en la línea de investigación que el autor ha desarrollado en obras anteriores y propone un recorrido por los principales temas de la Biblia y de la teología cristiana

Cuatro son los pilares básicos que confieren a los hebreos la condición de israelitas, un pueblo que, poco a poco, va adquiriendo conciencia de ser un pueblo especial con quien Dios ha establecido un pacto de protección preferencial. Tanto el recuerdo de la liberación de la esclavitud y el éxodo correspondiente, como su celebración mediante la Pascua y el sello distintivo de la circuncisión, así como la instauración de un día sagrado dedicado al descanso y a adorar a Dios, formarán parte de las leyes fundamentales de la nueva patria que se está formando bajo modelo teocrático.

La liberación de su condición de esclavos en Egipto y la épica marcha por el desierto, seguida de una larga y penosa travesía salvando contratiempos y dificultades hasta formar conciencia de pueblo, de nación, es decir, la experiencia global vivida por los hebreos, representada por el éxodo, vertebra toda la historia de Israel en todas las etapas posteriores de su historia hasta nuestros días.

La circuncisión para los israelitas es el signo visible del pacto entre Dios y Abraham (cfr. Génesis 17:11). Era obligatoria para todos los varones, incluidos los sirvientes y esclavos. Su incumplimiento llevaba implícito serios castigos. No circuncidarse era romper el pacto con Dios. En realidad, Israel no es ni era el único lugar donde se practicaba o practica la circuncisión. Se supone que el origen del rito es africano.

La práctica de la circuncisión se atribuye al código sacerdotal[1], al igual que la mayor parte del aparato jurídico-religioso de la Torá. Se refuerza su vigencia en un pacto relacionado con el patriarca Abraham como referente de la constitución del pueblo elegido por Dios. Forma parte de las principales instituciones de Israel, como ya hemos apuntado. El código sacerdotal es la fuente que nutre el aparato jurídico-religioso de la Torá.

Otro pilar básico de Israel, elemento importante en su estructura socio-religiosa, será la celebración de la Pascua, íntimamente vinculada al éxodo. El nombre de Pascua viene del hebreo Pesaj, que significa “pasar de largo” y está relacionado con el hecho de que “Yahvé pasó de largo” (vr. 13) de las casas de los israelitas sin sembrar la mortandad entre ellos, al contrario de lo que ocurrió con las casas de los egipcios. La Pascua es, por consiguiente, la celebración de la liberación de los hebreos de la esclavitud en Egipto.

Asumimos el relato sin detenernos a hacer exégesis tanto de las plagas como de otros hechos sobrenaturales narrados en el texto, algo que nos desviaría de nuestro interés centrado en señalar el proceso de la itinerancia del politeísmo al monoteísmo, objetivo de nuestro relato. Si volvemos a señalar el hecho de que se utilice el nombre de Yahvé en el texto con anterioridad a la estancia en Canaán, un tema ya suficientemente tratado con anterioridad, se debe a redacciones producidas con posterioridad a los hechos, cuando ya está el pueblo asentado en Canaán. La celebración de la Pascua se plantea de forma pedagógica para las futuras generaciones, un memorándum que les recuerde que son pueblo elegido por Dios y protegido por él; una enseñanza que la tradición judía ha cuidado de mantener intacta con el paso del tiempo.

En lo que al sábado (sabbat) se refiere, su significado sobrepasa el sentido de descanso que, por otra parte, es su objetivo central. Se trata de una institución divina, porque hace mención directa al descanso de Dios en la Creación, y una institución social porque tiende a favorecer a los más débiles garantizándoles un tiempo concreto para el descanso.

En el sábado se suspenden todas las tareas de compra, de venta y todos los trabajos ordinarios de la tierra, habiendo llegado la fijación de cosas prohibidas, especialmente en tiempos de los macabeos a exigencias realmente ridículas, que carecen de relevancia en nuestro relato. El detalle de situaciones o actividades prohibidas y permitidas resulta algo tedioso en exceso en el texto bíblico. En cualquier caso, es obvio que la institución del sábado ha sido y sigue siendo un pilar básico en la historia y en la religión de Israel, si bien, en sí mismo, no aporta nada concreto a nuestra investigación referida al tránsito del politeísmo al monoteísmo.

*** Notas:

[1] Los cuatro códigos que dan origen a la Torá, a los que ya hemos hecho referencia, son las fuentes de las que se nutre el Tanaj o Biblia judía (Antiguo Testamento), escrita cada una de ellas en lugares y fechas diferentes, en la medida en la que iba configurándose la historia de Israel; documentos que servirían posteriormente para la redacción definitiva a manos de Esdras y sus escribas en tiempos del cautiverio babilónico (siglo VI a.C.). Las fechas aproximadas asignadas a cada una de esas fuentes es: Yahvista, 850 a. C.; Elohista, 721 a. C.; Deuterocanónica, 632 a. C-: Sacerdotal, siglo VI a.C., ya en el cautiverio babilónico.

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(Próxima entrega: VII– De la teocracia a la monarquía)

Autor: Máximo García Ruiz. Noviembre 2025 / Edición: Actualidad Evangélica

© 2025- Nota de Redacción: Las opiniones de los autores son estríctamente personales y no representan necesariamente la opinión o la línea editorial de Actualidad Evangélica.

20120929-1*MÁXIMO GARCÍA RUIZ nacido en Madrid, es licenciado en Teología por la Universidad Bíblica Latinoamericana, licenciado en Sociología por la Universidad Pontificia de Salamanca y doctor en Teología por esa misma universidad. Profesor de Historia de las Religiones, Sociología e Historia de los Bautistas en la Facultad de Teología de la Unión Evangélica Bautista de España-UEBE (actualmente profesor emérito), en Alcobendas, Madrid y profesor invitado en otras instituciones. Pertenece a la Asociación de Teólogos Juan XXIII. Ha publicado numerosos artículos y estudios de investigación en diferentes revistas, diccionarios y anales universitarios y es autor de 31 libros y de otros 14 en colaboración, algunos de ellos en calidad de editor.

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