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Cinco miembros de la familia de Luis Palau estaban a bordo del vuelo 331 de American Airlines que, en la noche del martes 22 de Diciembre, sufrió un accidente durante las maniobras de aterrizaje en Kingston, Jamaica. Pese a que la nave acabó destrozada en tres partes y a punto estuvo de caer al mar (ver foto), no hubo que lamentar víctimas mortales ni heridos graves. Enrique Montenegro, colaborador del equipo de Luis Palau, conoció los detalles de los hechos en conversación telefónica con el Dr. Palau. Él es el autor de la siguiente crónica.
(Madrid, 05/01/2010) Cuando el vuelo 331 de American Airlines tocó tierra en Kingston, Jamaica, Andrés Palau, hijo del conocido evangelista internacional Luis Palau, recordó que algunos pasajeros empezaron a aplaudir. "Los aplausos eran prematuros" – pensó – puesto que el avión no terminaba nunca de frenar. "¿Qué esta pasando?"- se preguntó-. Lo siguiente que recuerda es un tremendo ruido y que su cabeza golpeó muy fuertemente en el asiento de delante de él. Las luces de la aeronave se apagaron y con las luces de emergencia vio que los compartimientos superiores del techo de la aeronave, donde se guardan los bolsos de mano, cayeron encima de los pasajeros mientras que un olor a combustible comenzó peligrosamente a llenar el aire. Andrés Palau, su esposa y sus tres hijos se encuentran entre las 154 personas que viajaban a bordo del vuelo 331 de American, cuya aeronave se salió de la pista cuando intentaba aterrizar en la noche del martes anterior a la noche de Navidad, en el Aeropuerto Internacional Norman Manley de Jamaica. El avión derrapó por la pista en una tormenta enceguecedora y, milagrosamente, llegó a detenerse rompiendo su fuselaje en tres partes, a escasos tres metros de una montaña de rocas que hace de barrera a la orilla del Mar. Algunos expertos en aviación opinaron que muy posiblemente el piloto estaba descendiendo demasiado rápido para las condiciones climáticas reinantes. Una vez que el avión se había detenido, Andrés Palau, de 43 años, se centró en sacar rápidamente a su familia afuera de la aeronave. Él y sus dos hijos, de 11 y 12 años de edad, estaban sentados directamente detrás de una fila de asientos de la salida de emergencia. Su esposa, Wendy, y, su hija Sadie de 2 años de edad, estaban en la fila inmediata detrás de él.
Luis Palau desde su residencia en Oregon, EE.UU., en conversación telefónica, nos contaba que su nuera Wendy saltó de su asiento entregando a la pequeña hija a Andrés Palau: "El siguiente pensamiento de mi hijo -según le comento- era sacar rápidamente a su familia fuera de la aeronave, puesto que se había quebrado parte del ala y olía fuertemente a combustible. Él había visto el humo y las chispas y su gran preocupación era que el avión tenía un grave riesgo de explosión". En medio de todo el caos producido, los cinco componentes de la familia Palau, lograron salir rápidamente fuera de la aeronave en medio de una total oscuridad y bajo una fuerte lluvia. Luego de saltar desde el ala del avión hasta el suelo, corrieron rápidamente para alejarse de la aeronave. Al escuchar las olas rompiendo en las rocas, justo en frente de ellos, se dio cuenta de que estaban a tan solo unos metros de caer al mar. Sin heridos de gravedad, aunque Palau necesitó varios puntos de sutura Una vez reagrupada la familia, Andrés Palau condujo a los suyos hacia el lado opuesto del accidente abriéndose paso por un terraplén logrando ser conducido por un camión de transporte. La familia buscó atención médica puesto que para Andes Palau, se requirieron varios puntos de sutura por las heridas sufridas, al golpearse fuertemente contra el respaldo del asiento delantero. Sus ojos quedaron totalmente ennegrecidos por el tremendo golpe. "El resto de la familia tiene algunos rasguños y varios moretones pero, en su mayoría, todos están bien" – expresó Luis Palau. Noventa y dos pasajeros fueron trasladados a hospitales incluyendo a la familia Palau. Aunque muchas de las 154 personas a bordo resultaron heridas, sus lesiones no se consideran peligrosas. Trece de los pasajeros tuvieron que quedar ingresados, aunque no parecen peligrar sus vidas. "Damos gracias a Dios. La vida es frágil…" Las palabras de Luis Palau, fueron -Estamos agradecidos al Señor por el desenlace de este incidente que pudo terminar en una verdadera tragedia, y sobre todo porque además de mi hijo, mi nuera y mis tres nietos, tampoco ninguno de los pasajeros tuvieron lesiones potencialmente mortales. Damos gracias a Dios – agregó-. porque nuestra familia, aunque tiene algunas heridas, no son graves y se repondrán. Andrés aprovechando que la prensa y la televisión le entrevistaba, expresó; "En mi hablar en público a menudo recuerdo a la gente que Dios no nos promete el futuro. La vida es frágil. La muerte puede venir en cualquier momento, y por lo tanto, tienen que estar listos para la eternidad. El mensaje de la Navidad es que " Dios amó tanto al mundo que dio a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna." Estoy alegre en esta Navidad que mi familia está bien. Y estoy orando para que este accidente de avión de alguna manera pueda conducir a muchos a encontrar una relación personal con Jesucristo. . "En verdad la vida es frágil, y hay que aprovechar al máximo cada día. Realmente siento paz y agradecimiento a Dios por haber guardado nuestras vidas. Aprovechando la prensa en el lugar invitó a la audiencia al festival "Fun in The Son Festival", un evento evangelístico que le tiene como predicador y que tendrá lugar en Kingston, Jamaica, el 20 de marzo del 2.010. Montenegro | Redacción: Noticias FEREDE
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