
La iglesia vandalizada, precintada por la Guardia Civil. IndeGranada.
(Redacción, 19/08/2025) El mediodía del domingo 17 de agosto quedó marcado en la tranquila pedanía de El Pozuelo, en el municipio granadino de Albuñol, por un lamentable suceso.
Un joven de 21 años, entró en la iglesia de Santiago Apóstol tras romper una vidriera con un martillo, provocó destrozos en el interior y prendió fuego a diversos enseres. Los Bomberos de Motril sofocaron las llamas mientras vecinos de la zona intentaban contener los daños hasta la llegada de las autoridades. La Guardia Civil detuvo poco después al presunto autor, un marroquí que reside en el pueblo desde hace poco tiempo y que algunas fuentes consideran que sufre trastorno mental, quien podría enfrentarse a un delito contra los sentimientos religiosos, además de los cargos vinculados a los daños ocasionados.
La noticia corrió pronto entre los habitantes de la comarca, donde el templo constituye un espacio de referencia para la vida social y religiosa. Desde ese mismo día comenzaron a sucederse las muestras de rechazo y solidaridad hacia la parroquia y sus feligreses.
El Arzobispado de Granada expresó su «firme condena» ante lo sucedido, calificándolo como un “grave atentado a lo más sagrado del culto cristiano”. En su comunicado agradeció la rápida intervención de bomberos, vecinos y Guardia Civil, y reclamó que la justicia actúe con firmeza.
En paralelo, la Comisión Islámica de España quiso alzar la voz contra este tipo de actos, recordando que “toda agresión a un centro de culto, sea del signo que sea, hiere la convivencia y la paz social”. El organismo apeló al respeto y a la tolerancia como bases necesarias para la vida en común.
A estas voces se ha sumado el Consejo Evangélico Autonómico de Andalucía (CEAA), que en un comunicado oficial emitido el 18 de agosto mostró su “más firme condena y profunda repulsa por este acto de violencia contra un lugar de culto”. Los representantes evangélicos expresaron su solidaridad con “los feligreses, el párroco y todos los vecinos que han sufrido este atentado contra su espacio espiritual y su derecho a la libertad religiosa”. El CEAA subrayó que “las iglesias, sean católicas, evangélicas o de cualquier otra confesión, deben ser espacios protegidos”, y llamó a reforzar el diálogo interreligioso y la libertad de culto.
También el Ayuntamiento de Albuñol emitió una declaración pública en la que calificó los hechos de “gravísimos” y pidió serenidad a los vecinos, insistiendo en que este suceso no puede ser instrumentalizado para generar divisiones.
El ataque contra la iglesia de El Pozuelo ha terminado por convertirse en un recordatorio de la fragilidad del entendimiento social, pero también en una ocasión para que distintas confesiones y administraciones renueven su compromiso con la paz, el respeto y la convivencia en Andalucía.