Sociedad Bíblica celebró en su sede de Madrid un encuentro con motivo de su 190 aniversario, bajo el título Cultura y Libertad. El legado prohibido de Jorge Borrow, una conferencia centrada en la figura del primer agente de la institución en España. El acto se enmarcó dentro del ciclo de Seminarios de Ciencias Bíblicas y estuvo a cargo del periodista, teólogo y divulgador José de Segovia, especialista en historia del protestantismo.
La conferencia puso el foco en la vida y el impacto de Jorge Borrow, el hombre que, en los inicios del siglo XIX, llegó a España enviado por la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera con una misión clara: llevar el Nuevo Testamento a los lugares más remotos del país. Su labor se desarrolló en un contexto complejo, marcado por la censura religiosa y por la inestabilidad política de la Primera Guerra Carlista, lo que convirtió su tarea en una auténtica aventura de fe.
Un legado que despertó interés más allá del ámbito religioso
Durante su intervención, José de Segovia repasó los orígenes y la trayectoria de Borrow, apoyándose en una edición de su obra traducida por Manuel Azaña. El conferenciante destacó el interés que la figura del colportor despertó en personalidades de ámbitos muy distintos, incluido el propio presidente de la Segunda República, quien se acercó a su obra desde una perspectiva literaria e histórica.
Este interés resulta llamativo si se tiene en cuenta el contexto anticlerical de la época. Sin embargo, más allá de las tensiones ideológicas, la obra de Borrow fue reconocida por su valor narrativo y por el retrato vivo que ofrece de la España del siglo XIX, atravesada por conflictos políticos y religiosos.
Un personaje complejo, lejos de los extremos
Segovia subrayó la importancia de acercarse a la figura de Borrow con equilibrio, evitando tanto idealizaciones excesivas como interpretaciones excesivamente críticas. No se trata de convertirlo en un “santo de escayola”, señaló, recordando que algunos biógrafos revisionistas han cuestionado incluso sus motivaciones espirituales.
Aun así, el conferenciante insistió en que su compromiso con la difusión de las Escrituras fue real y determinante. Borrow entendía su labor como parte de una misión mayor: hacer accesible la Palabra de Dios al pueblo, sin intermediarios ni restricciones.
Un hombre humilde con una gran pasión por la Biblia
Lejos de ser un erudito académico, Borrow procedía de un entorno modesto y tuvo una formación formal limitada. Apenas completó un año de estudios universitarios en Edimburgo, complementando su aprendizaje con cursos parciales y una intensa formación autodidacta.

Sin embargo, su pasión por las lenguas y su amor por la Biblia marcaron su vida. Antes de incorporarse a la Sociedad Bíblica ya había leído las Escrituras en tres idiomas, algo que, según Segovia, se convirtió en su mejor carta de presentación para la tarea que estaba a punto de emprender.
Políglota y movido por un profundo deseo de compartir el mensaje bíblico, Borrow se acercó a grupos marginados de su tiempo, entre ellos el pueblo gitano, con quienes desarrolló una relación singular y a quienes también buscó acercar el mensaje del Evangelio.
Una misión en medio de peligros
La vida del colportor estuvo marcada por dificultades personales y riesgos constantes. Sufría episodios de epilepsia y atravesó periodos de profunda depresión, en los que incluso confesó haber deseado la muerte en medio de su angustia.
A pesar de todo, continuó adelante con la misión que sentía como un llamado. En su célebre obra La Biblia en España, relata cómo recibió amenazas de muerte en un contexto de guerras carlistas y tensiones políticas. Sus viajes a caballo para distribuir ejemplares del Nuevo Testamento lo expusieron a confiscaciones, detenciones e incluso a la cárcel, como ocurrió durante su encarcelamiento en Málaga.
La convicción de que la Biblia puede hablar por sí misma
Borrow no era un personaje fácil de encasillar. Su carácter independiente hizo que tampoco resultara sencillo ser controlado por las autoridades. De hecho, su “grave crimen” fue difundir una Biblia sin notas ni comentarios, algo que generó suspicacias en determinados sectores religiosos.
Su convicción estaba profundamente vinculada a un principio central de la tradición protestante: la claridad de las Escrituras. Borrow creía que la Biblia posee en sí misma la capacidad de iluminar al lector, sin necesidad de intermediarios que limiten su comprensión. Para él, la Palabra de Dios tenía suficiente poder para persuadir y transformar vidas, permitiendo que incluso las personas más humildes pudieran entenderla.
Pasión por las Escrituras y compromiso con la misión
Con esa visión, el primer colportor protestante en territorio español se dedicó a imprimir y distribuir Biblias con una entrega total. En esa misión puso toda su pasión y entusiasmo, tal y como destacó Segovia.
El espíritu de aquellos primeros distribuidores de Biblias también se recordó mediante el libro La Biblia perseguida. Microhistorias de colportores, de Máximo García Ruiz, que Sociedad Bíblica obsequió a los asistentes. La obra recoge testimonios de personas que, a lo largo de los años, arriesgaron su seguridad para llevar las Escrituras a quienes no tenían acceso a ellas.
Un ejemplo de fe en medio de la fragilidad humana
En la conclusión del encuentro, el ponente destacó el valor del testimonio de Borrow no tanto por su perfección personal, sino por su humanidad. Como muchos de los creyentes de las primeras comunidades cristianas, no fue una figura de gran prestigio social, sino un hombre sencillo que dependía de la gracia de Dios.
Borrow mismo reconocía sus debilidades y su falta de disciplina en algunos momentos de su vida. Sin embargo, esa conciencia de fragilidad, lejos de apartarle de la fe, lo llevó a una mayor dependencia de Dios, recordando el “aguijón en la carne” del que habla el apóstol Pablo.
190 años al servicio de la Palabra de Dios
La conferencia concluyó con un breve turno de preguntas y un tiempo de convivencia entre los asistentes, acompañado de un refrigerio con el que se celebraron los 190 años de misión, servicio y compromiso de Sociedad Bíblica con la difusión de la Palabra de Dios.
El evento se organizó en colaboración con el Consejo Evangélico de Madrid y contó con el copatrocinio de la Consejería de Educación, Ciencia y Universidades de la Comunidad de Madrid.
Aquellos que no pudieron asistir, pueden visualizar la conferencia a través del vídeo grabado por la propia entidad:

