(Redacción, 03/03/2026) | José Manuel nació el 12 de junio de 1953 en Madrid, en el seno de una humilde familia de origen asturiano y nominalmente católica. En la primavera de 1963, gracias al testimonio evangélico de la familia Zardaín y, posteriormente, a la recomendación del pastor Alberto Araújo, su padre recibió el encargo de la portería del edificio donde se encontraba la iglesia de la calle Trafalgar. Allí José Manuel conoció de forma personal a Jesús, su Salvador.
Paso a paso, José Manuel fue creciendo en su ministerio cristiano, acompañado primero por su esposa, Mari Carmen, y más tarde por sus tres hijos[1], hasta que, a finales de 1993, asumió la función de anciano de la Iglesia Evangélica de Hermanos “El Shaddai”. A su visión profundamente pastoral se sumaba su trayectoria profesional en el área de contabilidad, que puso al servicio de distintas iniciativas del movimiento de las Asambleas de Hermanos en España, como el Foro de Liderazgo y el Fondo de Locales.
Su vida tuvo un punto de inflexión el 11M. Aquella aciaga mañana de 2004, José Manuel viajaba en el tren que estalló en la vía 2 de la estación de Atocha. Gracias a Dios, salió ileso del atentado. En aquella escena espeluznante, roto de dolor por el sufrimiento de tantos, comenzó a abrirse paso en su interior una pregunta: “¿Por qué yo no, Señor?”. Nunca se le oyó una sola palabra de maldición u odio hacia los perpetradores.
Su vida tuvo un punto de inflexión el 11M. Aquella aciaga mañana de 2004, José Manuel viajaba en el tren que estalló en la vía 2 de la estación de Atocha. Gracias a Dios, salió ileso del atentado. En aquella escena espeluznante, roto de dolor por el sufrimiento de tantos, comenzó a abrirse paso en su interior una pregunta: “¿Por qué yo no, Señor?”.
Esa reflexión terminó cristalizando en la campaña evangelística de 2007 en Villarrubia de los Ojos, organizada por Decisión. De aquella experiencia y de sus conversaciones con Juan Blake salió convencido de dedicarse al ministerio pastoral a tiempo completo en su iglesia local, donde destacó por un amor y un cuidado genuinos hacia cada persona.
A comienzos de 2016 inició su lucha contra un cáncer inoperable. Pese a ello, y aunque se vio obligado a reordenar sus tareas por las limitaciones físicas, mantuvo un compromiso incansable y fiel. Gracias a las nuevas tecnologías, pudo seguir colaborando en los proyectos de los que formaba parte. Después de 115 sesiones de tratamiento oncológico y tras una grave complicación en el verano de 2025, pasó a una fase de cuidados paliativos domiciliarios. A lo largo de esos diez años, quienes visitaron el hogar familiar respiraron la paz que solo Jesús puede dar.
El pasado jueves, como cada semana, coordinó por última vez la reunión de oración en línea. Esa misma noche, su frágil estado se deterioró rápidamente. El domingo, rodeado por su amada familia y arropado por 300 personas, se subrayó el legado que deja: un ejemplo inspirador de fe, perseverancia y entrega a los demás, lejos de los focos. Hoy ya descansa en Casa, junto a Aquel a quien sirvió de todo corazón.
Hasta pronto, José Manuel.


Fuente: Actualidad Evangélica
[1] Uno de sus hijos, Esteban Lozano, es el director del programa de las iglesias evangélicas Buenas Noticias TV, que se emite todos los domingos por La2 de RTVE