(Redacción, 03/03/2026) | En medio de un escenario internacional marcado por tensiones crecientes en Oriente Medio y por episodios recientes de confrontación que han vuelto a situar a Irán en el centro de la atención mundial, la situación interna del país sigue siendo compleja y dolorosa para muchos de sus ciudadanos. Las protestas que estallaron a finales de 2025, reclamando cambios en el liderazgo político, dejaron una profunda huella social. En ese contexto convulso, la minoría cristiana vuelve a aparecer como uno de los sectores más vulnerables.
Ese es el eje del informe anual conjunto 2026 titulado Chivos expiatorios, publicado por Article18 en colaboración con Open Doors, CSW y Middle East Concern. El documento analiza las “violaciones de los derechos de los cristianos en Irán” a lo largo de 2025 y subraya cómo, en medio de la inestabilidad, los creyentes han sido señalados con mayor intensidad.

El informe se publica coincidiendo con el aniversario del asesinato del pastor Arastoo Sayyah, considerado el primer cristiano muerto por causa de su fe bajo la República Islámica. Su memoria sirve de telón de fondo para un documento que recoge cifras preocupantes.
Según los datos presentados, en 2025 fueron arrestados 254 cristianos por motivos vinculados a sus creencias o actividades religiosas, frente a 139 el año anterior. Además, 57 creyentes cumplieron condenas de prisión, exilio o trabajos forzados, más del doble que en 2024. A finales del año pasado, 43 seguían encarcelados y al menos otros 16 permanecían en prisión preventiva.
Aunque el número de cristianos condenados fue ligeramente inferior al del año anterior (73 frente a 96), el total acumulado de años de condena aumentó hasta 280, superando los 263 del periodo previo. Este dato apunta a sentencias más extensas y rigurosas. Al menos 11 creyentes recibieron penas de diez años o más. También se registraron nueve años de exilio y 249 años de privaciones sociales, que incluyen restricciones en el acceso a la salud, el empleo o la educación.

El documento señala un aumento significativo de detenciones tras la llamada guerra de 12 días con Israel. En ese periodo, el Ministerio de Inteligencia iraní informó de la neutralización de 53 “elementos entrenados”, en alusión a cristianos evangélicos. Paralelamente, se intensificó el discurso hostil en medios estatales, que difundieron imágenes de reuniones cristianas en el extranjero, así como material bíblico incautado.

Entre las tendencias destacadas figuran la mayor implicación del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica en arrestos, la aplicación reiterada del artículo 500 del código penal, relativo a la “propaganda contraria a la santa religión del Islam”, y la vigilancia de actividades cristianas fuera del país, como la asistencia a seminarios en Turquía.
Declaraciones y reivindicaciones, no solo cifras
El informe también reclama medidas concretas: la reapertura de la Sociedad Bíblica, cerrada desde 1990, la liberación incondicional de quienes permanecen detenidos por motivos de fe, la reapertura de iglesias clausuradas, y garantías claras para que los cristianos de habla persa puedan reunirse y adorar en su lengua sin temor a represalias.
El documento también hace un llamamiento expreso a la comunidad internacional para que exija a Irán el cumplimiento de sus compromisos en materia de derechos humanos, en particular en lo referente a la libertad de religión o de creencias. Las organizaciones firmantes piden que se garantice la promoción y protección efectiva de este derecho para todos los ciudadanos, y que se establezcan procedimientos de asilo rigurosos y bien fundamentados para los cristianos iraníes que solicitan protección internacional, teniendo en cuenta el riesgo real que podrían afrontar en caso de ser obligados a regresar.
Asimismo, el informe solicita a las Naciones Unidas, a sus Relatores Especiales y a la Misión Internacional Independiente de Investigación sobre la República Islámica de Irán que incorporen de manera sistemática la situación de los cristianos, especialmente la de creyentes que se han convertido desde el islam, en sus evaluaciones sobre derechos humanos. También anima a los Estados miembros a denunciar estas vulneraciones tanto en foros públicos como en gestiones diplomáticas reservadas, con el propósito de que la realidad de esta minoría no quede relegada en medio de un escenario internacional cada vez más complejo.
Más allá de las cifras y de las tensiones geopolíticas que ocupan titulares en todo el mundo, la realidad cotidiana de muchos creyentes iraníes continúa marcada por la incertidumbre. Para la Iglesia global, estos datos invitan a la oración, a la solidaridad y al compromiso con la defensa pacífica de la libertad de conciencia. En tiempos de conflicto y polarización, el llamado bíblico a “buscar la paz y seguirla” recuerda que la dignidad humana y la libertad de fe son valores que trascienden fronteras y coyunturas políticas.
