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V JORNADAS ESPÍRITU DE CÓRDOBA

Cuatro confesiones religiosas, un mismo desafío educativo

El debate interreligioso aborda la diversidad cultural, el adoctrinamiento y la vivencia de la fe en las aulas.

«Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él». Este versículo del capítulo 22 del libro de los Proverbios ha servido de eje vertebrador para las reflexiones compartidas en las V Jornadas Interreligiosas Espíritu de Córdoba, un espacio de diálogo en el que católicos, protestantes, judíos y musulmanes han coincidido en la importancia de la educación espiritual desde la infancia.

Las distintas confesiones reunidas subrayaron que el conocimiento de Dios, junto con la transmisión de valores espirituales y morales, debe adquirirse en edades tempranas para que arraigue profundamente y configure de manera integral a la persona. No obstante, también se puso de relieve la necesidad de revisar y actualizar de forma constante los contenidos educativos según las distintas etapas del desarrollo infantil.

Esta cuestión fue abordada de manera central en uno de los cuatro bloques del encuentro, titulado ¿Educar es adoctrinar?, donde se debatió la importancia de analizar críticamente tanto la metodología empleada como los fundamentos, límites y validez de las materias impartidas, desde los ámbitos académico y familiar.

María José Corral, docente del Centro Superior de Enseñanza Evangélica, advirtió de que “una fe que no admite preguntas corre el riesgo de convertirse en ideología”. En su opinión, una educación verdaderamente integral no excluye el conocimiento de Dios, pero instruir no significa imponer una adhesión ideológica, sino capacitar al niño para que desarrolle un pensamiento autónomo, con criterio propio y capacidad de discernimiento.

Por su parte, Ahmed Jalil Moreno, en representación de la comunidad musulmana, comparó la situación del ser humano que desconoce a Dios con la alegoría de la caverna de Platón. La falta de acceso a la realidad plena genera limitaciones similares a las de quienes solo perciben sombras. En el ámbito educativo, señaló, es necesario trascender la mera opinión (doxa) para alcanzar el conocimiento fundamentado (episteme).

El rabino Pinhas Punturello alertó, sin embargo, de las carencias de una educación contemporánea que calificó de “horizontal y materialista”, centrada casi exclusivamente en la utilidad inmediata y la futura productividad del alumno, dejando de lado la dimensión trascendente del ser humano.

En esta misma línea, Francesc Torralba afirmó que “la educación en Occidente padece una hipertrofia de medios y una atrofia de fines”, y defendió la necesidad de integrar el sentido de trascendencia en el ámbito escolar. Para ello, subrayó la importancia de contar con docentes que enseñen desde creencias vividas, recordando que “todos guardamos en la memoria a un maestro que nos enseñó a pensar; creo que el milagro ocurre allí donde hay un maestro”.

Cosmovisión práctica e intercultural

La cuarta mesa de debate, titulada Diversidad Religiosa en los Espacios Educativos, permitió reflexionar sobre la presencia de la oración y la recitación de las Escrituras en el entorno escolar. Entre las cuestiones planteadas, se debatió si estas prácticas suponen adoctrinamiento o si, por el contrario, constituyen una forma legítima de enseñanza religiosa a través del ejemplo y la vivencia cotidiana.

Los ponentes coincidieron en la conveniencia de establecer bases de fe y oración practica en las clases, con el objetivo de favorecer el desarrollo de una identidad integral hasta que el menor alcance una madurez crítica suficiente, situada en torno a los doce años. Asimismo, se destacó el papel activo de las familias en estas decisiones, así como su derecho a elegir centros educativos acordes con sus convicciones.

En contraste, se denunció que muchos padres no pueden ejercer plenamente el derecho de acceso a la educación religiosa de su confesión. Así lo expuso Sara Lobato, coordinadora nacional de la Enseñanza Religiosa Evangélica (ERE), quien señaló la escasez de centros y docentes en numerosas localidades debido a impedimentos administrativos.

Los participantes coincidieron también en la necesidad de que el conocimiento de otras confesiones esté presente en el ámbito académico, por ejemplo, a través de asignaturas como Historia de las Religiones, como herramienta para fomentar la convivencia, la tolerancia y el respeto a la diversidad.

Los docentes subrayaron que los niños deberán desenvolverse en una cosmovisión intercultural no solo dentro de las aulas, sino también en su vida cotidiana y futura trayectoria profesional. Por ello, reclamaron que la expresión religiosa tenga cabida no solo en el plano teórico, sino también en la práctica, en el marco de un Estado aconfesional. «Debemos profundizar en una democracia más plena también a través del reconocimiento del hecho religioso», señalaron.

Retos y proyección futura

Como conclusión, las jornadas destacaron la importancia de que la espiritualidad y el concepto de Dios se inicien en el ámbito familiar y encuentren en la escuela un espacio de confirmación y ampliación. El diálogo interreligioso fue valorado como una herramienta clave para revisar prácticas educativas, detectar áreas de mejora y avanzar tanto a nivel interno como institucional.

El encuentro finalizó con un llamamiento a una mayor coordinación con la administración pública, al margen de los cambios políticos, que evite la reiteración innecesaria de procesos. Asimismo, se instó a los medios de comunicación a profundizar en el conocimiento de las distintas confesiones religiosas, subrayando que “la precisión terminológica y el rigor en la información son fundamentales”.

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