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VALENCIA

Católicos, protestantes y ortodoxos clausuraron en Valencia la Semana de Oración por la Unidad

Imagen del acto de clausura de la Semana de Oración el pasado día 25, en la Basílica de los Padres Dominicos.

La basílica de los Dominicos acogió la celebración final presidida por el arzobispo Enrique Benavent, en una semana organizada por el Centro Ecuménico Interconfesional de Valencia bajo el lema “Un solo espíritu, una sola esperanza”

// (Redacción, 28/01/2026) | La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos en Valencia se clausuró el domingo 25 de enero con una celebración presidida por el arzobispo Enrique Benavent en la basílica de los Padres Dominicos, con la participación de fieles católicos, anglicanos, protestantes y ortodoxos.

Ese mismo día, por la mañana, se celebró un culto en rito bizantino en la parroquia de los santos apóstoles Pedro y Pablo, de la Iglesia Ortodoxa de Ucrania, Patriarcado de Constantinopla.

Todos los actos del Octavario, celebrado del 18 al 25 de enero, estuvieron organizados por el Centro Ecuménico Interconfesional de Valencia, con la colaboración del Oratori de Sant Felip Neri, la Asociación Ecuménica Internacional y la Delegación de Relaciones Interconfesionales y Diálogo Interreligioso del Arzobispado de Valencia. El programa incluyó conferencias, oraciones y conciertos.

El lema escogido este año, “Un solo espíritu, una sola esperanza”, quiso subrayar la dimensión trinitaria de la comunión cristiana y la llamada a una iglesia que sea reflejo de esa comunión. El dominico Vicente Botella, delegado episcopal de Relaciones Interconfesionales y Diálogo Interreligioso, afirmó que el propósito del Octavario es “orar al Padre de la comunión para que sus hijos seamos capaces de construir ese reflejo de la comunión en una sola iglesia, un solo cuerpo, una esperanza”.

Botella señaló que lo que une a las Iglesias “es la fe en el Dios que ha revelado Jesucristo, que es Padre, Hijo y Espíritu Santo, y nos une también la esperanza de una salvación definitiva que está en Él”. Recordó además que el concilio de Nicea es “prototipo” de la confesión común de fe, cuando la Iglesia pudo decir “juntos creemos”, y subrayó que el camino para volver a la comunión pasa por “recordar las raíces de esa comunión que son comunes y que las compartimos todos”.

Actos singulares

Entre los actos más singulares destacó la oración ecuménica celebrada el lunes 19 de enero en una iglesia evangélica bautista, preparada por grupos católicos y bautistas que trabajan con personas con discapacidad intelectual. En ella, jóvenes dramatizaron la parábola del Buen Samaritano y proclamaron las lecturas del día, desde las comunidades católicas Fe y Luz y la comunidad bautista “Més Vida”, como signo de una espiritualidad sencilla e inclusiva.

La tradicional ruta ecuménica de San Vicente, celebrada el sábado 17 de enero, recorrió varios templos, desde la parroquia de Santa Mónica hasta Cristo Rey, en un gesto simbólico de peregrinación compartida. El Octavario se abrió el domingo 18 con un culto según el rito anglicano en la Iglesia Española Reformada Episcopal, subrayando la participación activa de la Comunión Anglicana en el proceso de oración por la unidad.

Predicación de clausura a cargo del pastor bautista Pau Grau

En la clausura, el pastor bautista Pau Grau, descendiente de varias generaciones de evangélicos, bautistas, y formado en la tradición de las misiones bautistas históricas, pronunció la predicación a partir de Efesios 4,13, invitando a caminar hacia la “unidad de la fe” y la “madurez y plenitud de la talla de Cristo”. Grau propuso este versículo como “hoja de ruta” del diálogo ecuménico, subrayando que el crecimiento en unidad es un camino comunitario que involucra a “todos, sin excepción”, y que debe sostenerse en una fe común sólidamente pensada y compartida entre las distintas tradiciones cristianas.​

El pastor bautista Pau Grau fue el encargado de la predicación en el acto de clausura

El predicador bautista recordó su propia biografía ecuménica, desde sus primeros contactos de juventud con otros cristianos en Xàtiva hasta su servicio en una entidad bíblica interconfesional, donde aprendió a escuchar, orar y leer la Escritura junto a católicos y ortodoxos. Definió el ecumenismo no como “turismo eclesial”, sino como un “camino de vida compartida” que requiere “paladares preparados y tiempo de maduración”, animando a las comunidades a dar pequeños pasos concretos de encuentro y oración conjunta.​

Grau insistió en que el conocimiento del Hijo de Dios no es solo intelectual, sino relacional, y que las relaciones entre creyentes de distintas confesiones deben ser de amor fraterno, reconociéndose como discípulos de Jesús que piensan, sienten y sufren de modo semejante. Ante un contexto de polarización social y eclesial, llamó a trabajar por la unidad en las propias comunidades y a avanzar en la reflexión teológica común, confiando en que la unidad será fruto de una fe compartida y de vínculos personales profundos en Cristo.​

Fuente: Archidiócesis de Valencia / Redacción: Actualidad Evangélica

Fuente: Archidiócesis de Valencia / Redacción: Actualidad Evangélica

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