“No nací para esto”. Bajo este lema, la Asociación Amar Dragoste ha establecido una iniciativa con las policías de Colombia y España para rescatar a mujeres que han sido captadas en redes de explotación sexual. Actualmente, el 82% de ellas provienen de Latinoamérica y el 42% de Colombia, tal y como ha indicado en la presentación de la campaña Carolina Sánchez, directora de esta asociación que lucha por la libertad de las mujeres víctimas de trata.
Las víctimas son captadas contra su voluntad en la infancia, a través de secuestros o mediante ofertas de trabajo encubiertas. Posteriormente, tienen todo tipo de obligaciones y multas asociadas si las incumplen, como es el uso de tacones o maquillaje. La atención debe ser constante y no hay justificación para no estar disponible. Así lo resalta Kiersti Watt, coordinadora de la Asociación Amar Dragoste, quien ha ofrecido datos sobre el valor de las sanciones.
Además, escapar de una red de explotación sexual implica muchos riesgos para ellas y para sus familias. Las amenazas ejercidas implican la necesidad de una intervención policial, en el caso de España, a través de la intervención de la Unidad contra las redes de Inmigración y Falsedades Documentales (URCIF).
El comisario jefe de la URCIF, Luis Mayandia, advierte sobre los nuevos métodos de ofertas de trabajo, relacionados con cuidado de enfermos o de niños. Difundir las estrategias más recientes podría ser uno de los medios a través de los cuáles potenciar la prevención antes estas situaciones. Y es que “ninguna niña sueña con ser explotada”, como acompaña la frase de la campaña.
Esta iniciativa persigue aunar los esfuerzos de España y Colombia para que aquellas que son explotadas puedan buscar ayuda y huir. La coordinación entre las asociaciones y las estructuras policiales es vital para actuar en todas las fases de la trata. Especialmente desde que en 2015 dejase de requerirse visado a los ciudadanos colombianos para entrar en España y se permitiese, con ello, el acceso indirecto y no deseado de organizaciones criminales.
En la última década se han identificado a 2.085 ciudadanas colombianas víctimas de trata de seres humanos y explotación sexual, según datos aportados por el Ministerio del Interior. Esto supone un incremento del 357% desde el año 2016. Amar Dragoste, por su parte, contrarresta las condiciones de vulnerabilidad de este perfil de mujeres desde el 2010.
Los recursos y proyectos sociales de esta organización permiten, no solo apoyo en la prevención y detección, sino en todo lo que involucra su reinserción y restauración posterior.
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