(México, 10/09/2009) La noticia ha dado la vuelta al globo… La poderosa Televisa (televisión mejicana) subrayó el hecho de que el secuestrador se declarara ‘pastor evangélico’ ante la policía e, incluso, montó un insólito show en el que cedió la palabra al (presunto) pastor-profeta para que pudiera comunicar su apocalíptico anuncio, en un espectáculo bochornoso que, además, le permite a un delincuente salirse con la suya, adquiriendo una popularidad y un protagonismo que, pese a haberlo intentado, no había conseguido a través de youtube. De esta manera se abre peligrosamente la puerta a un sinnúmero de actos delictivos semejantes por parte de perturbados, gamberros, psicópatas o terroristas, que deseen comunicar su mensaje-amenaza a la humanidad. La delgada línea ética que delimita la forma en que algunos medios de comunicación tratan las noticias, se vuelve invisible cuando la noticia tiene morbo, o… el morbo es la noticia. Porque, en el caso que nos ocupa, el interés parece haberse centrado, no en torno a las dificultades de las compañías aéreas para garantizar la seguridad de sus pasajeros – como sería lo lógico – sino en el perfirl payasesco, perturbado y drogadicto de un ‘autodenominado’ pastor evangélico. El término ‘presunto‘ que, como manda la más elemental deontología periodística, debería haberse antepuesto al perfil religioso del sujeto (si es que merecía la pena tan siquiera mencionarlo), no aparece por ninguna parte, como si la condición de pastor evangélico, asociada a la figura de un perturbado+delincuente+drogadicto, no mereciera el beneficio de la duda. Sospechosa caricaturización de un colectivo violentado en sus derechos A quienes seguimos de cerca la información sobre las tensiones y ataques que sufren las iglesias evangélicas, en particular en la zona meridional de México, la circunstancia de que el presunto pastor-profeta sea residente de Oaxaca nos da, cuando menos, qué pensar. Las denuncias sobre violaciones de los derechos fundamentales que, de manera recurrente, sufren las iglesias evangélicas mejicanas por parte de fanáticos y violentos, tienen uno de sus escenarios frecuentes en Oaxaca, además de Chiapas y otras zonas aledañas. De allí que, la caricaturización y la inusitada repercusión mediática de la figura de un pastor evangélico que reside en Oaxaca, vista en ese contexto que, en nada favorece a la legítima causa de los derechos de los cristianos evangélicos, resulte cuando menos, sospechosa. Cabría preguntarse si, el personaje en cuestión, en vez de blandir una Biblia, lo hubiera hecho con la Constitución nacional, y se hubiera autodeclarado ‘diputado‘, alguien le hubiera dado el más mínimo crédito, o si hubiera despertado tanto morbo. Ya lo dice el refrán: "el hábito no hace al monje"; tampoco la Biblia al pastor… Y mucho menos, un documentado prontuario delictivo… A menos que sea eso lo que quiera insinuarse. Desde este espacio, aprovechamos para rendir nuestro homenaje a la honorable y valiente labor evangélica de los pastores mejicanos que, de manera altruista y abnegada, sirven a la causa de Cristo en favor de los que padecen hambre y sed de justicia, honrando con sus vidas el nombre de su Maestro y Señor.
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