El pastor evangélico y secretario general del Consell Evangèlic de Catalunya (CEC), Gullem Correa, expresa su preocupación ante el cierre de iglesias evangélicas "con 15, 30 ó 45 años o más años… que forman parte del panorama social, urbano y religioso de nuestras ciudades", denuncia. (CATALUÑA, 12/02/2010) "Tras mucho tiempo, finalmente nos hemos visto obligados a modificar el criterio de prudencia de no dar a conocer algunas situaciones que han afectado determinados centros de culto en Catalunya. Ante la contundencia de los hechos ocurridos últimamente, nos vemos obligados a poner en público conocimiento el cierre de iglesias y la amenaza de cierre que reiteradamente se está evidenciando". Con estas palabras, se invita a consultar el enlace del Observatorio de la Libertad Religiosa del CEC, donde se describe toda una relación de cierres y avisos de cierre ejecutados en la región. A continuación, el artículo completo de Correa>> OPINIÓN Parece que, últimamente, está de moda querer cerrar Iglesias Protestantes. Este hecho no es nuevo. Por desgracia ya hace unos años que está presente en la vida de la Comunidad Protestante. Iglesias locales con más de 15, 30, 45 o más años de vida entre nosotros ven peligrar su existencia por la amenaza de cierre de su lugar de culto. Para las Iglesias Cristianas el hecho de poder reunirse como creyentes los domingos para celebrar el Culto es un elemento fundamental. La fe cristiana va mucho más allá de la celebración cúltica, pero también esta celebración forma parte de la fe. Por esta razón, la defensa del derecho de poder reunirse para celebrar el culto del domingo se convierte en un derecho inalienable amparado por los Derechos Humanos, por la Constitución y por la Ley de Libertad Religiosa, entre otros. No se está hablando de Comunidades de recién llegados, que también tienen los mismos derechos -como no podría ser de otra forma-, sino de Iglesias que hace años que forman parte del panorama social, urbano y religioso de nuestras ciudades. ¿Qué está ocurriendo en este país? ¿Es que nos estamos transformando en un país de intolerantes? ¿Por qué los poderes públicos tienen tanto miedo a los intolerantes? Que nadie se engañe pensando que este es un problema que sólo afecta a los protestantes. Cuando la semilla de la intolerancia enraíza acaba por afectarnos a todas y a todos. Ya que no hemos podido evitar que la semilla de la intolerancia crezca entre nosotros, trabajemos para evitar que acabe siendo el factor dominante. Consell Evangèlic de Catalunya | Noticias FEREDE
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