(ESPAÑA, 22/02/2010) El protagonismo que el presidente de Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha tenido en los últimos días en el Desayuno Nacional de Oración, junto a Barack Obama, y el más formal que le concede su papel como presidente de turno de la Unión Europea, pudieran tener algo que ver con el interés que ha suscitado su persona en algunas de las principales entidades protestantes de ámbito europeo e internacional. Esta semana, por ejemplo, el presidente de la Alianza Evangélica Mundial, Geoff Tunnicliffe, visitará España y , en representación de la entidad internacional que preside, ha escrito al Presidente del Gobierno español solicitándole una entrevista. Apenas unos días antes, la Conferencia de Iglesias Europeas (CEC-KEK) escribía una carta al mandatario español para interceder por la situación de los pastores españoles jubilados, una causa que está en la agenda de FEREDE como asunto de prioridad permanente en sus negociaciones con el Estado español. En dicha carta, firmada también en representación del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), ni siquiera se menciona a la FEREDE, si bien es cierto que la Iglesia Evangélica Española y la Iglesia Española Reformada Episcopal – aludidas en dicha carta – informaron a esta Federación de tal iniciativa. También tenemos noticia de que, recientemente, se ha solicitado tenga lugar la tradicional entrevista que el Presidente de turno de la Unión Europea suele mantener con una delegación conjunta de la Conferencia de Iglesias Europeas y las Conferencias Episcopales de Europa. Su propósito es tratar asuntos de interés común en Europa. Este tipo de noticias no son nuevas del todo. Con cierta frecuencia aparece por España alguna alta – o no tan alta – personalidad del Protestantismo internacional y solicita verse con el Rey o con el Presidente del Gobierno de España. Las solicitudes son de todo tipo, y algunas tan importantes y respetables como las que hemos citado, a las que se pueden añadir las de grandes predicadores – como Luis Palau, por ejemplo -, o las del Comité del VII Congreso Evangélico Español. Nada que objetar
Sin embargo, de vez en cuando tenemos noticias de solicitudes de muy distinta índole. Sucede que pastores, profetas, directores de organismos casi desconocidos, etc., solicitan la atención del Presidente, la de Su Majestad el Rey, o de otras autoridades del Gobierno. Alguno, incluso, ha pretendido ser representante de una denominación o Consejo Evangélico, sin serlo en realidad. Y, si variopintas son las representatividades, no menos lo son sus peticiones. Unos piden dinero, otros terrenos y muchos, simplemente, ser escuchados como enviados de Dios o en representación del "Pueblo de Dios". Nada tenemos que objetar a estas legítimas pretensiones, vengan de entidades de reconocido prestigio internacional o de personas particulares. El acceso a las autoridades es libre. Con todo, debe entenderse que estas solicitudes nos afectan, porque en ocasiones (sobre todo con entidades desconocidas), producen algo de desconcierto que luego nos vemos en la obligación de aclarar, por petición de las autoridades del Gobierno. Éstas desean saber quién es la persona que se dirige a ellos y qué relación tiene con la FEREDE. Pluralidad con coordinación y armonía Con frecuencia nos preguntan: "¿Y entonces, si son evangélicos, por qué no se dirigen a nosotros a través de FEREDE? ¿Es que estáis enfrentados?" A pesar de las explicaciones que podamos dar, resulta difícil evitar la imagen de fragmentación y de falta de cohesión que ofrecemos, lo que en última instancia afecta a la fortaleza y relevancia de nuestra interlocución y actuación en defensa de los intereses comunes de las Iglesias de FEREDE.
En las confesiones jerarquizadas este tipo de situaciones se solventa más fácilmente y, desde luego, hay una mayor interconexión de las instituciones nacionales con las internacionales. Y cuando no es así, el responsable de la Administración sabe distinguir más fácilmente entre personas y asuntos particulares, de los que proceden de interlocutores oficiales. En nuestro caso, al no tener jerarquía, es necesario que todos hagamos un esfuerzo de mayor armonía para proteger la imagen pública de los evangélicos y favorecer el diálogo, la negociación, y la resolución de nuestras peticiones y reivindicaciones ante la Administración. En cuanto a la visita de personalidades – incluso la presión de algunas entidades relevantes en el ámbito internacional -, no sólo nos parece buena, sino que la estimamos necesaria. Creemos que puede ser de mucha ayuda si somos capaces de coordinarla con nuestras iniciativas y estrategias locales. Basta remitirnos a la historia para observar que, la situación de los evangélicos en España, ha mejorado sensiblemente cuando se han desarrollado acciones coordinadas entre el protestantismo español y el internacional. Remitirse a la historia No olvidamos cómo la intercesión de la Alianza Evangélica Mundial a favor de Manuel Matamoros fue decisiva para su excarcelación, o cómo la presión internacional – tras el informe de José Cardona ante el Consejo Mundial de Iglesias – fue trascendental para la reapertura de muchas Iglesias que habían quedado clausuradas tras la Guerra Civil. Desde FEREDE deseamos que estas importantes y positivas iniciativas tengan el mayor de los éxitos y contribuyan a aumentar la visibilidad y relevancia del protestantismo en España y en el mundo. Tenemos la certeza de que, además de los legítimos intereses particulares que impulsan a los solicitantes, lo que es bueno para un miembro, es bueno para todo el Cuerpo de Cristo.
La única observación que debemos hacer ante estos casos, es sobre la conveniencia de cuidar un poco más las formas. Nos parece que la imagen pública del protestantismo se vería muy mejorada si FEREDE fuera consultada y debidamente informada de estas iniciativas antes de llevarlas a cabo. Esta deferencia podría ser útil, aunque sólo sea por el hecho de que FEREDE agrupa a todas las congregaciones evangélicas – el 80% del total – que se han unido para dialogar y cooperar de manera unificada con el Estado, quien a su vez le reconoce el papel de interlocutor único en esa calidad. Nos parece importante que pudiera quedar constancia pública de la interacción y la convergencia de fuerzas e intereses con las personalidades e instituciones protestantes internacionales. No ocurre esto cuando nos enteramos de la visita por la prensa, o cuando es el propio representante del Gobierno quien nos informa, o nos pregunta, por la agenda del visitante, por el propósito de su visita, por nuestra conexión afectiva o institucional con las visitas etc. Invitación a una reflexión necesaria No quisiéramos que lo dicho en este escrito se pudiera interpretar en términos de reproche, sino como una invitación a reflexionar sobre un tema que viene de lejos y que, a nuestro juicio, nos afecta bastante. Creemos necesaria esa reflexión en el seno mismo de FEREDE. Reflexión que debe incluir los criterios de la federación para establecer relaciones respetuosas y constructivas con organismos internacionales. Debemos articular fórmulas que nos permitan incrementar la relación y el conocimiento mutuo que son el paso previo para la interacción o convergencia en las acciones de las partes. El objetivo debe ser coordinar amigablemente las acciones para conseguir el "efecto de palanca" en diversos asuntos de interés común. Para ello, debemos estudiar cómo mejorar la relación previa, enviar y recibir información de visitas, manifestar áreas de interés común, coordinar acciones en España y a nivel internacional… De esta manera, es posible que se pudieran extraer mayores frutos para las Iglesias en España y también (¿por qué no?), que pudiéramos aportar -con toda modestia- nuestra experiencia y criterio en la esfera internacional. Noticias FEREDE
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