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Mujeres judías contra la ortodoxia

ISRAEL
Mujeres
judías contra la ortodoxia

Grupos de mujeres desafían el control de los varones ultraconservadores sobre el Muro de las Lamentaciones – La ley de conversiones, otro foco de conflicto

Anat Hoffman (aferrada a la Torá) fue detenida la semana pasada en el Muro de las Lamentaciones de Jerusalén.- AP

(JERUSALÉN, 22/07/2010) El célebre "Muro de las Lamentaciones" ha sido el escenario elegido por un grupo de unas 150 mujeres judías para manifestar su rechazo a las discriminaciones a las que son sometidas – de forma creciente, según dicen – por las normas impuestas por los radicales ultraortodoxos: "Dicen que estaba profanando el lugar, que cantar en alto y llevar la Torá en brazos es ilegal. ¿Quién decide qué es legal y qué no en este país?", se queja Anat Hoffman, la líder del movimiento, que acabó en comisaría en la última manifestación. Hoffman explica cómo el Muro de las Lamentaciones ha sufrido una profunda transformación en los últimos años. En el pasado, dice, mujeres y hombres podían rezar juntos, pero ahora hay hasta tramos de acera reservados solo para los varones.

Este tipo de manifestaciones vienen produciéndose una vez al mes, con el resultado siempre de disturbios; lo que ha provocado la actuación policial. Las mujeres del Muro exigen algunos de los derechos que la ortodoxia reserva solo a los hombres. Quieren dirigir oraciones, leer de los rollos de la Torá, vestir el tallit -el manto de la plegaria- y cantar frente al Muro de las Lamentaciones como hacen los hombres. Sus aspiraciones les cuestan una dosis mensual de insultos y escupitajos por parte de los religiosos ultraortodoxos que acuden al muro, así como detenciones ocasionales como la de Hoffman.

Ley de conversiones

Junto a la detención de Hoffman, la discusión del nuevo proyecto de ley que regulará las conversiones al judaísmo ha contribuido a avivar tensiones entre las distintas ramas del judaísmo. Las corrientes más progresistas y buena parte de la diáspora estadounidense sostienen que el nuevo texto legislativo adjudicará el cuasimonopolio de las conversiones a los grupos ultraortodoxos, mucho más estrictos en sus exigencias a los futuros conversos. Las diferencias entre unos y otros grupos políticos es de tal envergadura que hace días que la prensa israelí especula sobre una ruptura entre los miembros de la coalición de Gobierno. Al margen de las tensiones internas, la norma ha puesto en pie de guerra a los judíos estadounidenses, lo que ha despertado temores existenciales en Israel.

La norma pretende solucionar un problema que lleva años coleando. Se trata de qué hacer con los más de 300.000 soviéticos que desembarcaron en el país, muchos de ellos en los noventa, y que pese a tener antecedentes judíos deben pasar por el proceso de conversión para poder casarse – no existe el matrimonio civil en Israel – o celebrar un funeral judío.

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EL PAÍS | Edición: Noticias FEREDE

 

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