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Presentan «Huellas del Cristianismo en el Arte; el Cine»

TERCER VOLUMEN
DE LA SERIE
Presentan
«Huellas del Cristianismo en el Arte; el Cine»

(MADRID, 30/09/2010) El próximo día 13 de octubre tendrá lugar la presentación de la tercera entrega de la serie "Huellas del Cristianismo en el Arte", publicada por el Consejo Evangélico de Madrid, con el patrocinio de la Consejería de Cultura de la Comunidad de Madrid. Después de dos volúmenes dedicados, uno a la pintura y otro a la música, ahora le toca ha tocado el turno al "séptimo arte": el cine.

En su elaboración han participado como autores tres destacados profesionales de confesión evangélica, especialistas en la materia: Francisco Royo (Guionista de Cine y TV), José de Segovia (periodista, escritor y crítico cinematográfico) y Daniel Jándula (escritor). Su trabajo, como en las obras anteriores, ha buscado señalar y analizar la influencia directa o indirecta del cristianismo en alguna de las grandes expresiones artísticas; en este caso, el cine.

El acto de presentación se celebrará en el Cine Doré (vinculado a la Filmoteca Nacional), c/ Santa Isabel, 3 (28012), Madrid, Metro L1 Antón Martín, a las 19:00 hs, y concluirá con la proyección de la película Ordet (La Palabra)*.

El aforo es limitado, razón por la cual, los interesados en asistir deberán solicitar su invitación gratuita escribiendo a info@ce-madrid.es

(*) Ordet ("La Palabra" ) es una película dirigida por el cineasta danés Carl Theodor Dreyer en 1955. Se trata de una adaptación del dramaturgo de Kaj Munk.
Argumento: Rodada en 1954 y 1955, Ordet (La palabra) supone la culminación del lenguaje cinematográfico de Dreyer, distanciado de un cine convencional que nunca entendió. La película narra un suceso excepcional en la vida de la familia de un viejo granjero danés, a principios del siglo XX; en un hermético mundo de inamovible temor de Dios, chocan las diferentes actitudes ante la fe, liberándose conjuntamente al producirse el hecho milagroso del final.

Más cercano a las artes plásticas que a la pura narración de historias, Dreyer plantea esta película como un torrente de espiritualidad, rodeándola de un ambiente místico en el que se interesa por tratar, por encima de todo, la inseguridad del individuo ante los caprichos de la fe y de la razón.

En un bellísimo blanco y negro, la luz y el detalle en los rostros y los objetos juegan un papel básico en los espacios y los encuadres, recordándonos la pintura flamenca y al pintor danés Vilhelm Hammershøi, gran admirado de Dreyer, con el que comparte el convencimiento de que, en los interiores, se consigue mayor dramatismo, y en ambos la quietud de su figuración nos enfrenta inevitablemente a la idea de la muerte.

Ordet es considerada una las cumbres del cine europeo de todos los tiempos, no en vano ganó el León de Oro de Venecia en 1955.

FEREDE

 

Fuente: CEM | Noticias

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