El ejemplar del Corán, fue rociado con queroseno y fue colocado en un recipiente de metal en el centro del salón de la iglesia Dove World Outreach Center, donde se encendió y ardió durante unos 10 minutos.
En el 2010, Jones se hizo famoso por querer quemar copias del Corán el 11 de septiembre, fecha en que ocurrieron los atentados terroristas contra EEUU. Esta acción se volvió tan mediática que provocó violentas reacciones por parte de radicales islamistas, de tal manera que puso en el ojo del huracán a muchos cristianos residentes en países islámicos.
Aunque a Jones no se le permitió quemar unos 200 ejemplares del Corán el año pasado, este año pudo llevar a cabo su acción quemando un Corán.
Ahora preocupa que esta nueva provocación de Jones, -aunque se trate de un hecho aislado y repudiado por las autoridades civiles y religiosas más representativas en todo el mundo- despierte reacciones violentas por parte del terrorismo islámico. De hecho, hoy circula en la red la noticia de que, en Pakistán, el grupo prohibido Jamaat-ub-Dawad habría dictado una fatua y ofrecido 2.200.000 dólares «al creyente de Alá que asesine a Jones”.