En otras palabras: desde que tengo memoria, en mi vida casi siempre ha estado presente, de una u otra manera, la economía social y solidaria. Tal vez por esta razón me pregunto si ahora, en plena crisis económica y de valores, no es necesario volver a poner en portada esta manera de entender la vida y de entender la economía.
No seré yo quien diga cómo podemos conseguir que la economía social y solidaria recupere validez a los ojos de nuestra sociedad, y menos en un artículo de cuatro líneas, pero sí me atrevo a proponer que se abra un debate social para encontrar, entre todas y todos, la forma y la manera de conseguirlo.
Este tipo de economía no es la respuesta, en mayúscula, global que necesitamos en estos momentos, pero puede llegar a ser la mejor solución para todas aquellas personas a quienes les resuelva la vida laboral.
¿Abrimos el debate?
Autor: Guillem Correa Caballé
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