A la palabra que necesitamos, muchas veces sobran demasiadas palabras. Pero, hay quienes se envanecen en los discursos, que son «piquitos de oro», como el apóstol Pablo también indicaría a los cristianos de Roma (Rom. 1:21). Pero estas palabras carecen de poder, o del poder de incidir adecuadamente para beneficio de los demás. Hoy, ante tanto mensaje, se hace necesario hacer una exégesis adecuada, un esfuerzo interpretativo, para no quedarnos con lo superficial. Los escultores del Renacimiento, intentando explicar lo que significaba esculpir, ponían de manifiesto la importancia de sacar y quitar lo que sobraba, un concepto algo diferente al de la pintura. Le preguntaron a Miguel Ángel sobre la dificultad que tuvo para esculpir un David tan perfecto, pero, según dicen, él respondió que ese David ya estaba en el bloque de mármol, y a él solamente le correspondió quitar lo que sobraba. Este sería el concepto usado por los renacentistas, al hablar de la escultura.
Un líder, sea en el área de la política, de la educación, o de cualquier disciplina profesional, y sobre todo si hablamos de liderazgo espiritual, ha de esculpir sus mensajes, y quitar todas las palabras que sobran. Para esto una herramienta única y fundamental, es el
Siguiendo con algunos ejemplos artísticos, me gustaría ilustrar esto con el arte minimalista. Este es el arte que reduce todo a lo esencial, intentando quitar todo aquello que no añada nada al concepto que en sí se quiere transmitir. Los minimalistas, o neodadistas (estos más bien de los años 50) –como llamarían otros–, se esforzarían por dejar atrás lo abstracto, o mejor dicho plantear algo mucho más sencillo en su expresión. Esto en decoración sería también una tendencia muy usada, utilizando lo esencial para realizar algo funcional. El minimalismo muestra que «menos es más».
Por el contrario, el maximalismo, de finales del siglo XX y principios del XXI enseñaría lo contrario, «más es más». El maximalismo sería un movimiento abarcativo, donde todo vale, en mutuo acuerdo del receptor y del emisor. Hay que ponerse de acuerdo y encajar la opinión de todos, porque todo es bueno, y todo enriquece, sobre todo en ese acuerdo o «pacto» de convivir de la mejor manera. Aquí lo relativo es algo esencial para tolerarse. Este concepto artístico, decorativo, musical y filosófico admite casi cualquier cosa que sume, aunque ya el concepto cambie, o surjan otros conceptos, incluso contradictorios.
Actualmente hay mucha confusión, y son muchos los púlpitos, que incluso utilizan el evangelio de forma «maximalista», admitiendo que son muchas las interpretaciones a las que se pueden llegar, y la de ellos es otra más. Esto no es válido, creo que hay que seguir esculpiendo la palabra, para que finalmente se exprese «la Palabra que tiene Poder», para orientar, ayudar y bendecir, implicando nuestras propias vidas en esa Palabra.
Autor: Juan Manuel Quero
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