El cuidado al misionero no era una tarea exclusiva de personas “expertas” o especializadas.
El apóstol Pablo menciona en sus cartas, más de 70 nombres de personas que fueron usadas por Dios para ministrarlo, apoyarlo y cuidarlo. Algunos de ellos fueron Febe, Priscila y Aquila (Ro 16:1-4) que lo ayudaron y hasta fueron capaces de exponer su vida por él. Estefanás, Fortunato y Acaico (1 Co 16:17-18) confortaron su espíritu. Aristarco, Marcos y Justo (Col 4:10-11) se encargaron de consolarlo. Onesíforo (2 Ti 1:16-17) muchas veces buscándolo con solicitud, lo confortó y le fue de gran bendición.
Los hermanos de Corinto fueron usados por Dios para bendecir y confortar a Pablo que estaba pasando por conflictos externos y temores internos, de tal forma que decidieron enviar a Tito para demostrarle en palabra y hecho el amor y solicitud que ellos le tenían (2 Co 7:5-7). Los filipenses se hicieron presentes, por medio del apoyo económico (Fil 4:10,15).
Como Pablo, los misioneros transculturales hoy día necesitan apoyo y cuidado en el área espiritual, emocional, física y de relaciones interpersonales.
El cuidado empieza mucho antes de que el misionero se prepare para salir; continúa mientras está en el campo y sigue cuando regresa a casa.
Pablo tuvo que pasar situaciones difíciles (2 Ti 4:16) pero también muchas veces contó con el apoyo emocional, espiritual y financiero, tanto de líderes como de hermanos creyentes en la fe; juntos participaron en la defensa y confirmación del evangelio. (Fil 1:1-8; 4:15).” [1]
IDEAS PRÁCTICAS DE CÓMO CUIDAR A LOS MISIONEROS
Gloria Bustamante Zamora sugiere algunas ideas prácticas de cómo cuidar a los misioneros:
Antes de salir al campo
- Ore constantemente por él y su familia. Pregunte en qué áreas específicas necesitan más oración.
- Ayude a encontrar información sobre el país al que irán, así como del grupo específico en el que estarán sirviendo. Vaya a las librerías, consulte internet, lea revistas y materiales misioneros y esté pend