Por este motivo ahora es cuando hay que mostrar nuestra solidaridad con Cáritas.
La valentía de Cáritas de decir las cosas tal como son, y de decirlo desde su plataforma, ha permitido amplificar el drama de la pobreza que se está viviendo.
En este país hay debates que siempre se quieren ahogar. La necesidad de ayudar a las familias a educar a sus hijos, la libertad religiosa, la pobreza y otros son debates que, en el supuesto que se abran, se hacen con la boca pequeña y terminan sin cambios sustanciales que modifiquen la situación actual.
Pero la realidad es terca y acaba imponiéndose.
Es el caso de la pobreza.
No podemos ocultar el incremento de la pobreza extrema y de la pobreza relativa de los últimos años.
Incluso la propia Unión Europea ha denunciado esta situación.
La denuncia de Cáritas, y de todas las otras ONGs de Acción Social que lo han hecho y que lo seguirán haciendo, no debe caer en saco roto. Debe contribuir a incrementar la conciencia social.
Difundir el dolor que generan estas situaciones es una buena manera de contribuir a incrementar nuestra conciencia social.
Autor: Guillem Correa
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