Una de las inquietudes de los padres es la de advertir o prevenir, algo que se nos da muy bien, mucho mejor diría yo que la de predicar con el ejemplo. Y, por supuesto, el padre o madre que previene también está presto a reprender cuando el hijo o hija ha hecho caso omiso de la advertencia de su progenitor.
¡Cuántas veces no habremos usado la expresión “¿No te había dicho que…?
Los días 1 y 2 de mayo, hemos oído, hemos visto y leído, digo que el pasado fin de semana Barcelona se llenó de esperanza; al menos eso nos cuentan a los que no pudimos verlo con nuestros propios ojos.

Momento en que cientos de personas acuden a la plataforma para recibir a Cristo / foto: J. P. Sánchez
¡Lo nunca esperado! “Ha superado todas las expectativas…”, rezan algunos titulares de nuestros diarios digitales evangélicos.
Dudamos de que el Palau Sant Jordi se llegara a llenar, dudamos de que los españoles (tan reacios a los actos de “cultura norteamericana”) acudieran por miles, dudamos de que los allí presentes respondieran al llamamiento de Franklin Graham. Y me pregunto, y reflexiono mientras escribo estas palabras….. ¿por qué, por qué dudamos… por qué no creímos que el mensaje del Evangelio es poderoso para transformar, por qué no dimos crédito a que la Palabra de Dios es más cortante que una espada de doble filo… POR QUÉ?
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¡Lo nunca esperado! “Ha superado todas las expectativas…”, rezan algunos titulares de nuestros diarios digitales evangélicos. |
¿Por qué nos emocionamos ante el número 1711, cuando son millones los que podrían disfrutar del amor del Padre, de la gracia del Hijo y de la comunión del Espíritu Santo?
Y entonces es cuando me acuerdo de las palabras de Jesús a Marta ante la tumba de su hermano Lázaro, cuando ella apunta que mejor no abrirla porque huele mal:
“¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?” (1)
Siempre hay razones para contarlo.
Autor: Beni Moreno Cárdenas
1. Evangelio según San Juan, capítulo 11, versículo 40
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