(Redacción, 31/07/2025) La organización cristiana internacional Puertas Abiertas ha difundido un llamamiento urgente solicitando ayuda de emergencia para los cristianos víctimas de la reciente masacre en el estado de Benue, en Nigeria.
Entre el 8 y el 14 de junio, en el estado de Benue, en la región del Cinturón Medio de Nigeria, se desató una ola de ataques contra comunidades cristianas desplazadas. Según la Fundación para la Justicia, el Desarrollo y la Paz (FJDP) de la Diócesis de Makurdi, se registraron al menos 218 muertes y más de 6.000 desplazados internos en múltiples localidades, incluido el área de gobierno local de Guma.
El episodio más devastador tuvo lugar la noche del 13 de junio en Yelewata. Familias desplazadas dormían en refugios improvisados en la plaza del mercado, cuando militantes fulani irrumpieron gritando «Allahu Akhbar» (“Alá es el más grande”), incendiaron puertas de acceso y comenzaron a disparar y machetear a quienes intentaban huir. Un primer informe hablaba de más de 100 muertos, pero una evaluación posterior elevó la cifra a unos 200 cristianos asesinados en tan solo tres horas.
Durante el ataque, la policía reaccionó intentando repeler a los asaltantes que buscaban ingresar a la iglesia de San José de Yelewata, donde habían dormido hasta 700 personas desplazadas. Tras este primer intento, los radicales cambiaron de objetivo: atacaron el campamento de mercado donde dormían más de 500 personas, provocando una masacre sin precedentes en la región.
Causas y contexto del conflicto
El contexto del conflicto es una prolongada disputa entre ganaderos nómadas fulani y comunidades agrícolas, en su mayoría cristianas. El conflicto por tierras y pastos se ha intensificado en los últimos años, derivando en incidentes de violencia que, según varias fuentes, se ha radicalizado: muchos de los atacantes no son simples ganaderos, sino milicianos con motivaciones étnico-religiosas.
El gobernador Hyacinth Alia declaró el 17 de junio que la región estaba asediada por “terroristas” más allá del clásico choque entre agricultores y ganaderos. Por su parte, líderes tribales Tiv calificaron los ataques como una “invasión genocida” más que un conflicto agrario.
Las protestas estallaron en Makurdi el día 17, donde miles de personas reclamaron justicia. Fueron reprimidas con gases lacrimógenos por la policía. La ONU y diversas organizaciones internacionales condenaron los hechos y exigieron una investigación exhaustiva y el juicio de los responsables.
El llamamiento de Puertas Abiertas
En este escenario, Puertas Abiertas hace un llamamiento a la comunidad internacional para apoyar de forma urgente las necesidades de supervivencia de los desplazados, insistiendo en que la impunidad no puede ser aceptable. Pide ayuda para rehabilitación, indemnización, restitución y acompañamiento integral.
También llama a la oración de las iglesias en el mundo libre, a favor de sus hermanos perseguidos.
Puertas Abiertas ha trabajado con iglesias colaboradoras en Nigeria para identificar a 9000 personas que lo han perdido todo y no podrán sobrevivir los próximos meses.
“Estos creyentes carecen de lo básico, como comida, refugio y suministros médicos… y necesitan atención postraumática y Biblias, para poder pasar el día y recordar las promesas de Dios”, informan.
>> Más información: www.puertasabiertas.org
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