,

OPINIÓN / por MÁXIMO GARCÍA RUIZ

70 AÑOS DE HISTORIA / Comisión de Defensa Evangélica

Acta de constitución de la Comisión de Defensa Evangélica, en 1956

(Recuerdos de un superviviente)

(Máximo García Ruiz, 19/03/2026) | Añadimos al título, por supuesto: FEREDE. Trenta años de CDE y 40 de FEREDE.

Año 1956, en plena posguerra. Los pastores evangélicos de Madrid se reunían cada jueves para orar a Dios en favor de algo de tolerancia religiosa de parte del gobierno de la nación, acosados por la pertinaz persecución religiosa que sufrían por entonces los miembros de las iglesias protestantes: los niños discriminados en los colegios, trabajadores expulsados de sus centros de trabajo por causa de su fe religiosa, expedientes de enlaces civiles de matrimonio civil negados y pospuestos mes tras mes, cierre de locales de culto, etcétera, etcétera.

España sufría un régimen dictatorial y centralizado. Cualquier expediente era preciso gestionarlo en la capital. Los problemas se acumulaban y alargaban por tiempo indefinido. Los pastores de provincias acudían a los colegas de su denominación en la capital en busca de ayuda para que gestionaran sus expedientes. La situación era insufrible.

Fruto de la reflexión, desbordados en buena medida por los problemas y sintiéndose guiados por Dios en sus oraciones, los evangélicos de las cuatro denominaciones entonces existentes en Madrid (hermanos, bautistas, de la IERE y de la IEE), decidieron constituirse en Comisión de Defensa Evangélica (CDE) y dotarla de recursos para que afrontara la situación que se estaba padeciendo. Cuatro denominaciones, cuatro representantes y un solo propósito: la ayuda a de los creyentes y de las iglesias y la defensa de la libertad religiosa, cuya acta de constitución se firmó el 14 de abril de 1956.

El acta de constitución fue firmada por el obispo Santos Molina, de la IERE; el diácono Francisco García Navarro, cono representante de la IEE; el pastor Juan Luis Rodrigo, representando a la UEBE; y José Flores, gerente de la Sociedad bíblica, miembro de las Asambleas d Hermanos, involucrando en el proyecto a las cuatro denominaciones evangélicas de entonces.

Conviene resaltar un detalle referido a la intervención de José Flores. Por entonces las Asambleas de hermanos eran refractarias a otro tipo de organización fuera de las propias asambleas, cada una de ellas de forma independiente, aunque fomentando una intensa actividad fraternal y evangelizadora. No existía, por consiguiente, una iglesia, federación o comité que pudiera tomar decisiones globales de todas las asambleas, fuera del ámbito local. Sin embargo, en una iniciativa de esas características no podían quedar al margen las Asambleas de hermanos, uno de los dos grupos de iglesias más numerosos por entonces en España; el otro era la UEBE.

Prevaleció el sentido común junto al elevado nivel de entendimiento fraterno que existía, y el acuerdo consuetudinario de unos y otros determinó que el representante de hecho y firmante del acta por parte de las Asambleas de hermanos fuera José Flores, miembro de una Asamblea de hermanos, residente en Madrid y persona de gran prestigio y representatividad entre los evangélicos. Ninguna otra entidad ajena a las propias denominaciones tomó parte en ese acto constituyente.

Por aquella época quien esto escribe, un joven de 18 a 20 años, fungía como secretario del pastor Juan Luis Rodrigo, que fue nombrado a su vez secretario de la constituida Comisión de Defensa, y estuvo muy cercano tanto al proceso de constitución como a la incorporación de José Cardona como secretario ejecutivo.

Marzo de 2026,

Fuente: Máximo García Ruiz - Marzo 2026

Nota de Redacción: Las opiniones de los autores son estríctamente personales y no representan necesariamente la opinión o la línea editorial de Actualidad Evangélica.

© 2026. Este artículo puede reproducirse siempre que se haga de forma gratuita y citando expresamente al autor y a ACTUALIDAD EVANGÉLICA. Las opiniones de los autores son estrictamente personales y no representan necesariamente la opinión o la línea editorial de Actualidad Evangélica.

OPINIÓN / por MÁXIMO GARCÍA RUIZ

OPINIÓN / POR MÁXIMO GARCÍA RUIZ

Scroll al inicio