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RESEÑA BIBLIOGRÁFICA / por ALFONSO PÉREZ RANCHAL

Vida y pensamiento de Cipriano de Valera. Activista de la Reforma (Manuel Díaz Pineda)

Nuestro colaborador habitual, Alfonso Pérez, es el autor del prólogo que reproducimos a continuación, para una nueva obra del Dr. Manuel Díaz Pineda dedicada a la figura de Cipriano de Valera, coautor junto a Casiodoro de Reina de la traducción de la Biblia más leída y popular entre los cristianos de habla castellana

(Alfonso Pérez Ranchal, 25/06/2026) | A Cipriano de Valera se le llegó a conocer como el hereje español. Todo un honor, sabiendo de dónde procedía esta designación: nada más y nada menos que de la Inquisición española que actuaba allá por el siglo XVI.

Con ello se identificaba a nuestro protagonista como uno de los más peligrosos enemigos a batir de entre aquellos hombres y mujeres que abrazaron los principios de la Reforma religiosa durante este siglo.

Hemos de ubicarnos en España, en la ciudad de Sevilla, a mediados del XVI. Cipriano era un monje jerónimo que vivía en el monasterio de San Isidoro del Campo. Allí vio la luz un grupo de monjes que conectaron con las ideas reformistas; de manera clandestina leían los textos protestantes que les llegaban. Este foco sería descubierto y, anticipándose a la inminente acción de la Inquisición, el mismo se deshizo, ya que Valera, junto a otros monjes, huyeron. Uno de ellos sería el posteriormente muy conocido: Casiodoro de Reina.

Gracias a esta huida, el Santo Oficio no pudo arrestarlo y en su lugar lo quemó en efigie en un Auto de Fe en el año 1562 que se llevó a cabo en esta ciudad andaluza.

Todavía no era identificado como el gran hereje español, pero veamos por qué se ganó sobradamente esta designación.

Valera se mantuvo muy activo en contra del catolicismo romano desde el exilio. Escribió obras como Los dos tratados del papa y de la misa (1588) o Tratado para confirmar a los fieles en la doctrina cristiana (1594) que eran claramente polemistas en contra del papado y del catolicismo. Con una cita de la primera bastará para hacernos una idea del tono y el contenido. Decía Valera:

«Papa y Misa son las dos columnas que sustentan la iglesia papística; son bien antiguas. Porque ya ha sus mil años que se comenzaron a edificar. Sus principios fueron bien pequeños; mas de día en día han ido creciendo, puliendo, y adornándose hasta venir al estado en que hoy día las vemos, Porque así el Papa, como la Misa son tenidos y llamados dios. Hanlas hecho muy hermosas, cubriéndolas con seda, oro, plata, brocado y rica pedrería; pero de dentro son superstición, hipocresía e idolatría. Muchas veces me he parado a considerar cual de estas dos columnas, Papa y Misa, sea más fuerte, y más estimada. ¿Quién contará las virtudes, excelencia, santidad, y divinidad, que dicen, la Misa tener? ¿Cuán provechosa sea para todas las cosas animadas, e inanimadas, vivas y muertas? Considerando esto, la Misa me parecía la más principal, y que por tanto debería yo comenzar de ella. Mas después, habiéndolo yo mejor considerado, me parece que el Papa, con todo esto, es la principal columna. Las causas que me han movido a creerlo así, son estas, que la causa es primero que su efecto en dignidad, el criador que la criatura, el amo, que el criado, el sacerdote que el sacrificio que ofrece. El papa es, el que ha hecho y creado la Misa; como después placiendo a Dios lo probaremos. Luego el Papa es de mayor dignidad que la Misa».

También usó la imprenta para realizar copias de estas obras y las mandaba de forma clandestina a España para que pudieran introducirse en estas tierras de contrabando. Pero todavía quedaba una labor por la que destacó de manera sobresaliente: la revisión de la traducción de Casiodoro de Reina. Le llevó un total de veinte años (vio la luz en 1602) y esto era incurrir en una herejía mayor a los ojos de las autoridades católicas de aquel tiempo. Esto era debido a que cualquier traducción a lenguas vulgares, antes de llevarse a cabo, necesitaba la autorización por parte precisamente de las autoridades católicas responsables de dar el visto bueno o, de lo contrario, negar el proyecto.

La conocida posteriormente como Biblia Reina-Valera llegó a ser la traducción más importante en español para el protestantismo en esta lengua.

Como se puede apreciar por estas palabras sobre Valera, el interés por conocer más de este protestante insigne debería ser de primer orden.

Es para llevar a cabo este propósito que el Dr. Manuel Díaz ha realizado un estudio de su perfil, de su vida, de su obra y pensamiento que nos introduce en aquel siglo tan convulso que fue testigo de la aparición de unas ideas religiosas que revolucionaron la época.

El contenido de la obra, tras la introducción y el capítulo primero que sirve para dar contexto y presentar la relevancia de la ciudad de Sevilla, se presenta en cuatro divisiones principales como son: su vida, sus obras, su teología y una breve antología final.

Tenemos entre manos otro de los volúmenes dedicados a figuras señeras de la Reforma en España que el profesor Díaz ha realizado. La serie es de un total de siete obras y poseen una misma estructura.

Esta serie también busca reivindicar que en el siglo XVI las ideas reformistas y humanistas desembarcaron en España y plantaron una semilla que no murió. Sin duda, existió en la tierra de Cervantes un movimiento clandestino protestante que posteriormente llegó a desarrollarse con más fuerza.

El estudio de los protestantes españoles de este siglo nos recuerda que hubo hombres que fueron predicadores incansables del evangelio, trabajadores por y para la fe que vieron necesidades profundas en el pueblo español y que actuaron en consecuencia. Todavía nos asombran las grandes dificultades por las que pasaron y cómo llevaron a cabo su labor. Era un celo intenso el que los movía para dar a conocer las ideas reformadas y la Palabra de Dios.

Me congratulo en poder presentar la dedicada a Cipriano de Valera ya que en este escrito resalta no solo la figura de la que trata, sino también el buen hacer de la pluma del autor. Estudioso incansable nos transmite lo mejor de su mucha dedicación al estudio histórico del cristianismo.

Fuente: Alfonso Pérez Ranchal - junio 2026

Nota de Redacción: Las opiniones de los autores son estríctamente personales y no representan necesariamente la opinión o la línea editorial de Actualidad Evangélica.

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