(Redacción, 06/04/2026) | El 1 de abril de 2026 ha marcado un avance significativo no solo para la ciencia, sino también para el testimonio cristiano en la exploración espacial, en concreto a través del lanzamiento de la misión Artemis II desde el Centro Espacial Kennedy de la NASA. El piloto Victor Glover ha compartido abiertamente su fe cristiana durante el viaje lunar.
Miembro activo de una congregación cristiana denominada Iglesia de Cristo, Glover ha afirmado que su relación con Dios define quién es, por encima de su trayectoria profesional. Su testimonio ha acompañado la primera misión tripulada que se adentra más allá de la órbita terrestre baja desde 1972.
La tripulación, compuesta también por Reid Wiseman, Christina Koch y Jeremy Hansen, realiza un viaje de aproximadamente diez días con el objetivo de orbitar la Luna y probar sistemas fundamentales para futuras misiones tripuladas.
Durante el viaje, Glover ha compartido un mensaje con amplia repercusión. En su intervención, ha subrayado la singularidad de la Tierra como un lugar preparado para la vida en medio de la inmensidad del universo y ha expresado su convicción de que la exploración del cosmos es una forma de admirar la creación de Dios.
Sus palabras, difundidas en fechas cercanas a la Pascua, han sido bien recibidas en distintos ámbitos. Su testimonio conecta con la enseñanza bíblica de que la creación revela el poder y la naturaleza de Dios y refuerza la idea de que la fe puede expresarse en cualquier contexto, incluso en el espacio.
El astronauta ya había manifestado públicamente su fe en otras ocasiones. Antes del lanzamiento, pidió oración por la tripulación, por sus familias y por el desarrollo de la misión. Además, ya había asegurado que la necesidad de Cristo permanece tanto en la Tierra como fuera de ella.
Durante su estancia en la Estación Espacial Internacional (EEI) entre 2020 y 2021, mantuvo una práctica espiritual constante. El piloto llevó una Biblia y participó regularmente en la Santa Cena mientras orbitaba la Tierra, en conexión con su congregación. En esta misión, también ha portado una Biblia, lo que muestra la continuidad de su testimonio personal en uno de los proyectos más importantes de la exploración espacial actual. Algunos medios de comunicación, como El Mundo, recogen declaraciones suyas citando su lectura de las Escrituras y la relación que guardan con la creación del universo y todo lo existente.
Este momento recuerda un precedente significativo en la historia espacial. En Nochebuena de 1968, durante la misión Apollo 8, los astronautas leyeron los primeros versículos del libro de Génesis en una transmisión que alcanzó a millones de personas en todo el mundo.
Este viaje supone un avance significativo en la exploración espacial, pero también deja una huella más allá de lo científico. La misión refleja que la fe cristiana continúa presente en todos los ámbitos de la vida y que el testimonio personal puede mantenerse incluso en los entornos más extremos y lejanos.
El evento podrá seguirse en directo a través del canal de YouTube de la NASA:




