(Redacción, 17/04/2026) | Las últimas encuestas señalan que Donald Trump está perdiendo apoyo entre dos de los pilares fundamentales de su base electoral en Estados Unidos: los católicos y los evangélicos blancos[1]. En 2024, ambos grupos fueron determinantes para su victoria, pero en 2026 muestran un creciente distanciamiento hacia su gestión y hacia el movimiento MAGA (“Make America Great Again”).
Según datos de Pew Research y otros institutos como Shaw & Company Research y Beacon Research, el apoyo de los católicos estadounidenses a Trump ha caído por debajo del 50% de aprobación, situándose en torno al 48%, frente al 55–56% que le respaldó en las elecciones presidenciales de 2024. En cambio, el apoyo de los evangélicos blancos todavía se mantiene mayoritario, pero ha disminuido de alrededor del 78% de aprobación en 2025 a cerca del 69% en 2026, con una notable caída en la confianza moral que se deposita en el presidente.
Por qué estos votos son tan importantes en EEUU
Católicos y evangélicos blancos concentran un peso electoral desproporcionado frente a su tamaño relativo en la población. En 2024, los católicos representaron alrededor de un cuarto de los votantes y decidieron varios estados cruciales, mientras que los evangélicos blancos, que representan algo más de dos tercios del total evangélico, fueron la columna vertebral del voto republicano.
Estos grupos apoyaron a Trump en 2024 principalmente por su postura “provida”, su defensa de la familia tradicional, su alianza con la agenda religiosa conservadora y su discurso nacionalista contra la llamada “ideología woke” y el secularismo progresista. No obstante, hoy se alejan por motivos distintos: muchos católicos lo critican por la guerra con Irán y por no frenar otros conflictos, mientras que algunos evangélicos blancos cuestionan su ética pública, su discurso polarizador y su capacidad para mantener una coalición religiosa unificada.
El abandono de aliados MAGA y su efecto simbólico
En los últimos meses ha ido creciendo el abandono público de algunos de los antiguos rostros más emblemáticos del movimiento MAGA y de figuras cercanas al entorno de Donald Trump, especialmente por disidencias con la política exterior y el estilo de gobierno. Uno de los casos más sonados es el de Carrie Prejean, ex Miss California y aliada de Trump, que ha afirmado que “MAGA está muerto” y que el presidente ha traicionado la promesa de evitar nuevas guerras al dejar que influyan sectores como el lobby israelí. También se ha distanciado Marjorie Taylor Greene, hasta hace poco figura central del trumpismo, que ahora critica a Trump por su papel en la guerra con Irán y niega que se merezca el “Nobel de la Paz”.
En conjunto, este alejamiento responde a la discordancia con la política de guerra, el rechazo al tono cada vez más extremo de Trump, y el miedo a que esta deriva desprestigie al movimiento conservador y al Partido Republicano de cara a las elecciones de 2028.
En conjunto, el “efecto Trump” y el movimiento MAGA han unificado tácticamente a amplios sectores religiosos conservadores, pero han dividido internamente a las comunidades católica y evangélica, tanto en el plano moral como en el eclesial.
El impacto religioso del efecto Trump y el movimiento MAGA
En términos religiosos, el movimiento MAGA ha tenido un doble efecto: por un lado, ha reforzado la identidad política de muchos evangélicos blancos y católicos conservadores, uniéndolos en torno a una agenda cultural y moral común. Por otro, ha profundizado divisiones dentro de cada tradición: en el catolicismo, el debate entre fieles más alineados con la agenda conservadora y quienes defienden una postura social y geopolítica más moderada se ha intensificado. Entre los evangélicos, se ha consolidado un perfil “MAGA” más duro, pero también un creciente sector que rechaza la identificación total de la fe con la figura de Trump.
En conjunto, el “efecto Trump” y el movimiento MAGA han unificado tácticamente a amplios sectores religiosos conservadores, pero han dividido internamente a las comunidades católica y evangélica, tanto en el plano moral como en el eclesial. Ese choque de sensibilidades, podría ser decisivo en unas elecciones de 2028 en las que el voto religioso podría ser más fragmentado que nunca.
Fuentes principales de la información
- Shaw & Company Research y Beacon Research (encuestas sobre apoyo católico a Trump en 2026).
- Pew Research Center (datos sobre evangélicos blancos y apoyo religioso a Trump en 2025–2026).
- Medios de análisis religioso como Vida Nueva, Zenit, Gaudium Press y otros medios cristianos, que analizan el impacto político y religioso de Trump en católicos y evangélicos.
- Artículos de prensa generalista y especializada sobre identidad evangélica, evangélicos blancos y católicos en EE. UU. (BBC, RTVE, Univisión, La Vanguardia, etc.).
[1] Los “evangélicos blancos” son, sociológicamente, cristianos de raza blanca que se identifican con el protestantismo evangélico más conservador. Adhieren en general a una interpretación literal restricta de la Biblia y al nacionalismo cristiano. Representan aproximadamente el 14–17% de la población adulta estadounidense, es decir, algo más de dos tercios del total evangélico. El resto de evangélicos incluye sobre todo evangélicos negros, latinos y asiático‑americanos, que suman cerca de un tercio del conjunto evangélico, con una presencia política más diversa y menos alineada con el movimiento MAGA. Mientras los evangélicos blancos han sido el bastión electoral de Trump, los evangélicos de otras razas se reparten entre el voto republicano, demócrata e indecisos, con una fuerte tendencia de los negros a apoyar al Partido Demócrata.




