(Redacción, 11/09/2026) | El proyecto #DesactivaLaTrata de Diaconía celebrará mañana sábado 12 de septiembre en Madrid The Other Fest, un festival gratuito de sensibilización contra la trata de personas y las violencias machistas. La cita tendrá lugar de 18:30 a 22:00 horas en el Espacio Green Patio, con entrada libre hasta completar un aforo limitado que requiere inscripción previa.
El festival parte de una idea poco frecuente en la agenda cultural madrileña, que consiste en emplear la música, el arte y el encuentro como cauce para hablar de la explotación y de las violencias que sostienen la trata, un asunto que rara vez tiene espacio en un concierto. La organización lo plantea como una manera de tejer red desde la cultura para construir comunidades más críticas, más fuertes y más seguras, con el público como protagonista.
Un cartel de tres artistas
El programa lo firman tres mujeres reconocidas en el panorama musical estatal. La sesión de apertura corre a cargo de DJ Ash, entre las 18:30 y las 20:00 horas, seguida por la cantautora Ainoa Buitrago a las 20:00. La rapera Santa Salut, una de las voces más reconocibles del rap de denuncia social en España, cerrará la velada a las 21:00 como cabeza de cartel. A los conciertos se suman dinámicas y juegos pensados para reconocer las señales de la trata y de las violencias digitales en situaciones cotidianas.
Un espacio libre de violencias
En coherencia con su mensaje, el encuentro se declara espacio libre de violencias y dispondrá de un Punto Morado de atención ante cualquier situación de acoso o agresión, con acompañamiento inmediato y confidencial a cargo del equipo organizador. A través del área de Mujer y Lucha contra la Trata, Diaconía trabaja desde hace años en la prevención y la sensibilización frente a un fenómeno que define como la esclavitud del siglo XXI, con el propósito de llegar a las posibles víctimas antes que las redes de captación.
Con iniciativas como The Other Fest, las entidades de acción social evangélicas trasladan a la sociedad su compromiso con la dignidad de las personas y con la defensa de las más vulnerables. La cultura se convierte así en un punto de encuentro que sitúa a la comunidad evangélica en un trabajo activo contra una de las formas de violencia más graves del presente.




