(Redacción, 21/04/2026) | Cerca de 1,84 millones de niños de 6 meses hasta los 5 años sufrirán desnutrición aguda en Somalia a lo largo de 2026, de los cuales 483.000 serán niños en estado grave con riesgo de muerte, según un informe de la Clasificación Integrada de Fases de la Seguridad Alimentaria (CIF) publicado este mes. La crisis, que afecta a todo el país, está provocada por la escasez de lluvias, los conflictos, los desplazamientos y el encarecimiento de los alimentos, en un contexto de reducción de la ayuda humanitaria.
La Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria (CIF), también conocida como IPC por sus siglas en inglés, es una herramienta analítica y una escala estándar utilizada globalmente para clasificar la gravedad y la magnitud de la inseguridad alimentaria y la malnutrición. Esta iniciativa es gestionada por una asociación de múltiples organizaciones, incluyendo agencias de las Naciones Unidas como la FAO y el Programa Mundial de Alimentos (WFP), junto con diversas ONG y gobiernos. Su objetivo principal es proporcionar información técnica fiable para que los tomadores de decisiones puedan asignar recursos de manera eficiente.
La magnitud del problema ha disparado las alarmas entre las organizaciones humanitarias. Kevin Mackey, director nacional de World Vision en Somalia, advierte de que “esta cifra es alarmante y debería impulsar a las organizaciones humanitarias y a los donantes a tomar medidas inmediatas para proteger las vidas de la infancia”. Según explica, sus equipos han detectado un aumento significativo de niños, mujeres embarazadas y lactantes con desnutrición aguda grave.

La situación empuja a miles de familias a condiciones extremas. Muchas madres no pueden garantizar una alimentación básica a sus hijos ante la falta de recursos y el descenso de la asistencia internacional. Millones de personas carecen de alimentos, atención médica y acceso a agua potable, lo que agrava una crisis que amenaza con intensificarse en los próximos meses.
“Con suficientes recursos, estamos listos para salvar vidas, pero las necesidades han superado rápidamente los fondos disponibles para responder. Se avecina una catástrofe si no actuamos ahora”, señala Mackey.
Awo, viuda y madre de dos hijos, relata cómo cada noche hierve una olla de agua para calmar a sus hijos hambrientos. “Fingimos cocinar con agua para que nuestros hijos puedan dormir. Ellos no entienden cuando les dices que no hay comida; así que los engaño. Pongo una olla al fuego solo con agua. Al ver el vapor, creen que dentro se está cociendo comida y se quedan dormidos esperando”.
La crisis alimentaria en Somalia se ha duplicado desde principios de 2025, alcanzando una cifra crítica de 6,5 millones de personas en Fase 3 o superior (crisis o peor) entre febrero y marzo de 2026, según los datos aportados por el informe del ICF. Esto representa el 33% de la población analizada, e incluye a más de 2 millones de personas en situación de Emergencia (Fase 4 ICF), quienes necesitan asistencia urgente para salvar vidas y proteger sus medios de subsistencia.
Escala de clasificación de 5 fases
La CIF utiliza una escala común que permite comparar situaciones entre diferentes países y regiones. Las fases para la inseguridad alimentaria aguda son:
Fase 1: Mínima/Ninguna: Los hogares pueden satisfacer sus necesidades alimentarias esenciales sin recurrir a estrategias de afrontamiento atípicas.
Fase 2: Acentuada (Estrés): Las familias tienen un consumo de alimentos mínimamente adecuado, pero no pueden costear gastos esenciales no alimentarios sin agotar sus recursos.
Fase 3: Crisis: Existe una falta crítica de acceso a los alimentos, con niveles de malnutrición superiores a lo normal. Se requiere acción urgente para proteger los medios de vida.
Fase 4: Emergencia: Brechas extremas en el consumo de alimentos y niveles muy altos de malnutrición aguda. Existe un riesgo elevado de muerte por causas relacionadas con el hambre.
Fase 5: Catástrofe / Hambruna: La fase más grave, en la que los hogares sufren una carencia total de alimentos y no pueden satisfacer sus necesidades básicas incluso con estrategias de supervivencia extremas.
Las organizaciones humanitarias insisten en la urgencia de una respuesta internacional coordinada que permita ampliar los programas nutricionales y el apoyo a las familias más vulnerables. Sin una financiación inmediata, advierten, el país podría enfrentarse a una catástrofe humanitaria de mayor alcance.




