(Redacción, 09/06/2026) |Sociedad Bíblica de España emitió ayer el seminario titulado Libre entre rejas: el reto de entregar la Biblia en prisiones, un encuentro digital moderado por Ricardo Moraleja, coordinador de traducción de la Sociedad Bíblica de España, con el objetivo de visibilizar la realidad de la pastoral penitenciaria y el impacto de las Escrituras en las cárceles del país.
Durante la jornada, Josué Pradas, coordinador de la asistencia religiosa evangélica (ARE) en España y consejero de ARE del Consejo Evangélico de Madrid (CEM), junto a Samuel López, secretario ejecutivo del CEM, analizaron cómo el mensaje del Evangelio ofrece una «libertad interior» a personas que, aunque estén confinadas físicamente en los 62 centros penitenciarios de España, encuentran en la Biblia una herramienta de restauración y esperanza frente a un sistema a menudo implacable.
El seminario comenzó con una reflexión sobre la paradoja de la libertad, utilizando el relato bíblico de Pablo y Silas en la prisión de Filipos. Moraleja destacó que, en aquella escena, «los prisioneros cantaban himnos con el alma libre, mientras que el carcelero vivía encadenado al miedo, a la culpa y a la desesperación». Esta premisa sirvió para introducir el propósito del Nuevo Testamento «Libre entre rejas», una edición de la Sociedad Bíblica diseñada con lenguaje sencillo y, crucialmente, con letra grande.

Uno de los datos más reveladores y menos conocidos compartidos por los expertos es el deterioro físico y sensorial que sufren los internos debido al entorno carcelario. Samuel López explicó que la necesidad de letra grande no es solo una cuestión estética, sino una respuesta a la pérdida de agudeza visual: «nuestra vista alcanza hasta el horizonte y eso lo restringimos en prisión porque el organismo se va adaptando». De hecho, la adaptación puede afectar a la percepción del peso de los objetos, donde un cubierto de metal puede percibirse como un elemento pesado después de haber usado el plástico durante muchos años.
En el ámbito psicológico, la dureza de la vida tras los muros se refleja en que «el 95% o más de los que están internos en un centro penitenciario toman algún tipo de ansiolítico o alguna medicación para poder dormir». Josué Pradas enfatizó que muchos internos no son criminales de carrera, sino personas que cometieron un error puntual y han perdido la paz. En este sentido, «la paz que Dios da es una paz verdadera y es una paz sin objeción», algo que contrasta con la ansiedad constante por obtener permisos o reducciones de condena.

El seminario aportó historias de transformación radical, como la de un antiguo sicario que encontró el perdón en Cristo o la de un interno que asistía a los cultos solo para boicotearlos hasta que un versículo de Eclesiastés 3 cambió su vida. López recordó el impacto de este último: «¿Y si todo tiene su tiempo y todo tiene su hora y yo no estoy aprovechando el tiempo con Dios?».
Asimismo, compartieron una anécdota significativa sobre un funcionario de prisiones no creyente que admitió que los internos que asistían a los cultos evangélicos tenían un porcentaje de reinserción mucho más elevado: «los internos que van a vuestros cultos, cambian sus hábitos de vida, dejan las drogas, dejan incluso el tabaco, y no vuelven a reincidir« .
La labor de los capellanes y voluntarios también fue examinada, destacando que el perfil del asistente religioso debe estar libre de prejuicios. «Si ni siquiera Jesús los condenó, ¿quién somos tú y yo para condenarlos?», reflexionó López y subrayó que en la asistencia religiosa no se pregunta al interno por su delito para generar un espacio de confianza. Pradas añadió que la clave de su éxito es la constancia, especialmente en fechas señaladas: «cuando ellos ven que el 25 de diciembre tú dejas a tu familia para poder compartir con ellos, eso ellos lo valoran».
Finalmente, aclararon un aspecto legal relevante: la asistencia religiosa en España es un derecho fundamental que «no suma puntos» ni merita una reducción de condena por sí misma, lo que garantiza que quienes acuden lo hagan por una búsqueda espiritual genuina y no por conveniencia procesal. El seminario concluyó con un mensaje de esperanza de Moraleja, quien resumió la esencia del ministerio: «la libertad no depende del lugar donde duermes, sino de quién gobierna tu corazón».
Para aquellos interesados en profundizar en los testimonios y en el impacto de las Escrituras en prisiones, pueden ver el vídeo completo del seminario en la página oficial de Youtube de Sociedad Bíblica:




