por Máximo García Ruiz Datos personales. Juan Luís Rodrigo Marín ("don Juan Luís") nació el 3 de julio de 1923 en Alicante; así es que tiene cumplidos 84 años (N.R.: el texto fue escrito en 2007). Fue bautizado en junio de 1947, en la bañera de la casa de Ramón Rodrigo y María Mora en Alicante, su ciudad natal. El recuerdo del hambre, la miseria de la post-guerra y sus consecuencias, le acompañan toda su vida, no tanto como un estigma sino como un motivo de alabanza a Dios. Ingresa en el seminario en Barcelona en septiembre de 1949. Ni profeta ni hijo de profeta. Se lo he oído decir muchas veces: "Yo no soy profeta ni hijo de profeta". Fue al Seminario en Barcelona al poco tiempo de su conversión en Alicante. No pertenecía a ese grupo de personas que durante años se habían preparado para ir al Seminario, habían sido líderes en sus iglesias y predicadores laicos. No pertenecía tampoco a ninguna familia de prestigio evangélico, como ocurría con la mayoría de sus compañeros de promoción, hasta el punto de que cuando terminó sus estudios no había una iglesia disponible para él. No dilapidó la herencia recibida. Cuando fue nombrado pastor de la Primera Iglesia Bautista de Madrid, después de un corto tiempo en la de Madrid-Usera, se encontró con una iglesia que "adoraba" a su anterior pastor. Y en esa iglesia había otros líderes cualificados que tenían un gran ascendiente sobre la congregación, como era el caso del Sr. Juan Alonso, a quien muchos miembros acudían en busca de ayuda espiritual. Una iglesia que se había edificado a base de años, y que estaba muy identificada con el estilo del pastor Fernández. Juan Luís Rodrigo supo valorar la herencia recibida. Y edificó sobre lo ya construido, sin caer en la tentación, tan frecuente en muchos pastores noveles, de echar por tierra todo lo hecho anteriormente, para intentar demostrar de esa forma sus valores personales. Tenía capacidades de organización y de innovación, pero supo tomarse el tiempo necesario, respetando las raíces y la historia de la iglesia. Un hombre humilde. Afrontó el ministerio con humildad y respeto. Era joven, no tenía experiencia (muy poco tiempo como miembro de iglesia y ninguna experiencia pastoral); estaba en una ciudad extraña; se cernía sobre él el peso y el prestigio del pastor anterior… En estas circunstancias supo aprovechar la presencia en Madrid de pastores de mucho prestigio y de gran experiencia: los Fliedner, los Araujo, Ramón Taibo (éste último, en cierta forma, su padre espiritual, pues con él había dado testimonio de fe)… Y buscó su consejo, su ayuda, su orientación, evitando de esa forma actuar irreflexivamente en momentos difíciles. Fomentó las vocaciones. Una de sus obras más relevantes ha sido el fomento de vocaciones. De "Lacy", durante el ministerio pastoral de Juan Luís Rodrigo, salieron para ir al Seminario más jóvenes que de ninguna otra iglesia de la UEBE, en total más de veinte con sus respectivas familias. Y supo abrir espacios en la Iglesia para que esos jóvenes se prepararan como líderes, predicadores laicos y evangelistas. Nunca se aferró al púlpito como un patrimonio personal. Promovió las misiones. Condujo a la Iglesia a crear un espíritu misionero. Él mismo participó directamente en los procesos de constitución e incorporación en la UEBE de las iglesias de Sevilla, Jaén, Málaga, La Coruña, Madrid-Buen Pastor… La iglesia de Lacy fue iglesia-madre de la de Zaragoza, Córdoba, Oviedo, Bilbao, Valladolid, y de las de Madrid en los barrios de Villaverde, Barrio del Pilar, Puente Vallecas, Alcalá de Henares y Villalba. Un líder nacional. Ha gastado mucho de su tiempo y de sus energías como oficial de la UEBE, de la que fue su presidente durante dos períodos de dos años cada uno, y ocupó otras muchas responsabilidades, siendo, en todo momento, un líder responsable y respetado. Un referente en la obra nacional. Un hombre de paz y concordia. A lo largo de una buena parte de su ministerio en el que yo personalmente estuve y he estado muy próximo a él, le he visto despistado, cansado, decepcionado, incluso enfadado, pero siempre ha mantenido el espíritu de paz y concordia, tanto entre los compañeros de ministerio, como en las reuniones de los comités, así como en la Iglesia, incluso en las asambleas de iglesia, que tan cuesta arriba se le hacían y en las que tantos disgustos se llevó. Un hombre de paz y concordia en las convenciones, en las comunidades de vecinos donde ha vivido y en cualquier otra situación de conflicto. Pionero en las relaciones ecuménicas. Juan Luís Rodrigo ha sido pionero en las relaciones ecuménicas. Y lo ha sido en dos sentidos:
Pastor de una sola iglesia. Salvo un breve período inicial de menos de un año, todo su ministerio ha transcurrido en la Primera Iglesia Bautista de Madrid. Cuarenta años de ministerio. Para quienes le conocieron y le tuvieron como pastor, sigue siendo el referente pastoral, el modelo a seguir. De hecho su "estilo" ha sido seguido por muchos de los pastores más jóvenes, a quienes les ha enseñado e inspirado a través del ejemplo y de la enseñanza de la teología pastoral en el Seminario Bautista. Es un modelo. Un hombre que ha sabido servir a Dios sin grandes aspavientos, desde la humildad. Y que lo ha hecho de manera permanente, incluso en los últimos años que le toca vivir en compañía de una enfermedad que le va limitando progresivamente; y lo hace aprovechando las oportunidades que la propia enfermedad le brinda, dando siempre su testimonio personal tanto entre la vecindad como con los integrantes del servicio sanitario que le atiende. _____________ Reseña biográfica por Máximo García Ruiz. (N.R.: el texto fue escrito en 2007) la UEBE
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