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Recuperan 42 páginas perdidas de un códice bíblico del siglo VI

Fotografía: Universidad de Glasgow

El trabajo, liderado por la Universidad de Glasgow, ha sacado a la luz fragmentos de las epístolas paulinas junto con elementos que ayudan a entender cómo las primeras comunidades cristianas organizaban y leían la Escritura.

(Barcelona, 29/04/2026) | Un equipo internacional de investigadores ha logrado recuperar 42 páginas desaparecidas de un antiguo manuscrito bíblico, el Códice H, una copia del siglo VI que contenía valiosas cartas del apóstol Pablo. El proyecto, liderado por la Universidad de Glasgow, supone un avance decisivo para el estudio del Nuevo Testamento y para comprender cómo se transmitió la fe cristiana en sus primeros siglos.

Durante siglos, este códice permaneció fragmentado y oculto. En el siglo XIII, sus páginas fueron desmontadas en el entorno monástico del Monasterio de la Gran Lavra, en el Monte Athos (Grecia), y reutilizadas como refuerzo en encuadernaciones. Aquella práctica, habitual en su tiempo, dispersó los restos del manuscrito por distintas colecciones europeas y dificultó su identificación hasta nuestros días.

El hallazgo ha sido posible gracias al uso de tecnología avanzada basada en imagen multiespectral. Esta técnica permite detectar restos de tinta invisibles al ojo humano. Los investigadores han identificado huellas químicas dejadas por la tinta original en otras superficies y las han procesado con herramientas digitales, lo que ha permitido reconstruir textos «fantasma» que ya no existen físicamente como tal o que habían permanecido ilegibles durante siglos.

Fotografía: Universidad de Glasgow

El trabajo, realizado en colaboración con la la Biblioteca Electrónica de Manuscritos Antiguos (EMEL, por sus siglas en inglés), ha sacado a la luz fragmentos de las epístolas paulinas junto con elementos que ayudan a entender cómo las primeras comunidades cristianas organizaban y leían la Escritura. Entre ellos aparecen antiguas listas de capítulos que difieren de las divisiones actuales y que aportan pistas sobre el uso litúrgico y la transmisión del mensaje evangélico.

Los expertos señalan que los textos recuperados no introducen cambios doctrinales, aunque sí amplían de forma significativa el conocimiento sobre la historia del Nuevo Testamento. Este material permite comparar variantes, seguir la evolución del texto y profundizar en la manera en que la Palabra fue conservada y compartida en la vida de la Iglesia primitiva.

El descubrimiento también ilumina la realidad de los scriptoria monásticos, donde los manuscritos se copiaban y, en ocasiones, se reutilizaban por necesidad. Este contexto revela el esfuerzo de generaciones de creyentes que, con medios limitados, protegieron y transmitieron los textos sagrados.

Para el investigador principal, Garrick Allen, la relevancia del hallazgo se apoya tanto en la cantidad de material recuperado como en su valor para el análisis textual y para una comprensión más precisa de los manuscritos antiguos. Se emplean, así, diversas metodologías física y química (en los materiales), procesamiento de imágenes y filología

Este trabajo aporta nuevos datos para el estudio del Nuevo Testamento y permite comprender mejor cómo se copiaban, organizaban y transmitían sus textos en los primeros siglos del cristianismo. La recuperación del Códice H amplía el material disponible para los especialistas y refuerza el conocimiento histórico sobre la difusión de las cartas del apóstol Pablo en las comunidades cristianas antiguas.

Este proyecto ha sido financiado por el Templeton Religion Trust y el Arts and Humanities Research Council de Reino Unido, con la colaboración del Monasterio de Great Lavra. La universidad asegura que próximamente publicarán una nueva edición impresa del Códice H. Actualmente, hay una edición digital gratuita con estas páginas disponibles en https://codexh.arts.gla.ac.uk/ 

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