(FEREDE, 05/06/2026) Las Iglesias Evangélicas de España gozan hoy de plena autonomía organizativa y de actuación, estando en su inmensa mayoría agrupadas a los efectos de su relación y cooperación con el Estado español en la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEREDE).
FEREDE surge como resultado de la labor realizada por su predecesora, la Comisión de Defensa Evangélica (CDE), constituida en mayo de 1956 para la defensa del colectivo evangélico español durante el régimen franquista y su política de intolerancia religiosa hacia las confesiones no católicas.
La CDE desempeñó su trabajo en esta línea hasta 1982, fecha en la que se inician conversaciones para la firma de un convenio de cooperación entre el Estado y la confesión protestante.

Dentro del citado proceso negociador, la Administración exigió la creación de un instrumento jurídico que pudiera actuar como interlocutor único en la negociación y firma y seguimiento de los eventuales Acuerdos. En respuesta a este requerimiento se constituye en noviembre de 1986 FEREDE, que asume a los efectos indicados la representación del protestantismo español con notorio arraigo y con capacidad para vincularse en nombre de las iglesias que la integran.
Desde entonces y hasta la actualidad, FEREDE se ha desarrollado orgánicamente ampliando sus fines y objetivos de forma consensuada con sus iglesias y entidades miembro. Siguiendo la estructura del Estado español, se han constituido los Consejos Evangélicos Autonómicos (y Provinciales en Andalucía, debido a su gran extensión territorial), FEREDE también ha creado Consejerías y Órganos autónomos para el desarrollo eficaz de distintos servicios (Asuntos Jurídicos, Lugares de Culto, Acción Social, Enseñanza Religiosa, Medios de Comunicación, etc.).
FEREDE también ha establecido relaciones institucionales y de cooperación con entidades evangélicas análogas en Europa y en América Latina. En esta última región, FEREDE es cofundadora de la Alianza Evangélica Latina (AEL) constituida formalmente en 2013 y que integra a 22 alianzas y entidades evangélicas de Iberoamérica.

Antecedentes históricos
Alfonso Torres de Castilla en su libro de “Historia de las Persecuciones Políticas y Religiosas ocurridas en Europa”, hace mención a diferentes movimientos de reforma, anteriores a la denominada “Reforma Protestante”, que presentan afinidades con la estructura básica del Protestantismo actual.
«Antes de que apareciera en Alemania la famosa herejía de Lutero… en España como fuera de ella el origen de las herejías fue casi siempre la crítica más o menos severa de la conducta del clero y el deseo de reformar sus costumbres, restaurando la pureza que atribuye la tradición a las bases de los dos primeros siglos del cristianismo.”
No debe pensarse que la Reforma se inicia en el Siglo XVI. Han sido muchas las voces, los movimientos y las vivencias que han mostrado su disidencia de la ortodoxia católica y han abogado por la vuelta a los principios del cristianismo primitivo. Aunque los brotes de protesta fueron perseguidos, merece la pena citar dentro de España a los movimientos Albigenses y Valdenses (siglo XII y XIII respectivamente, aunque este último perdura en la actualidad, sobre todo en Italia).
La Reforma del siglo XVI en España

En el Siglo XVI también existieron corrientes de espiritualidad alejadas de la postura religiosa oficial que procuraban vivir y defender un cristianismo diferente. Estos movimientos clandestinos pronto muestran interés en los escritos de Lutero, como nos muestra la carta que el impresor alemán Juan Froben remitió en febrero de 1519 a Lutero (tan sólo 2 años después de la publicación de sus 95 tesis), en la que le informa que había remitido “seiscientos ejemplares de sus escritos a Francia y España”.
En sus inicios, el protestantismo español se extendió especialmente entre la clase noble y culta, debido a su relación con el humanismo y la lectura de la Biblia.
Como testimonio de este periodo, están nombres insignes como el de Juan de Valdés, Francisco de Enzinas y los exmonjes Casiodoro de Reina, Cipriano de Valera y Antonio del Corro. A Reina y Valera les debemos la primera traducción completa de la Biblia al castellano.
«En momentos de inestabilidad política o religiosa, Oxford ofreció hospitalidad a eminentes estudiosos españoles como Cipriano de Valera, autor de la preciosa Biblia Castellana que modernizada, todavía se sigue publicando, o Antonio del Corro, que enseñó teología en esta Universidad y cuyas «Reglas» (publicadas en Oxford en 1586) constituyen el primer libro impreso en Oxford en un idioma europeo moderno y el primer libro español publicado en este país» (Juan Carlos I. Discurso del 24 de abril de 1986, al recibir el rey español el título de Doctor Honoris Causa en Derecho Civil, por la Universidad de Oxford).
Tras la persecución de la Inquisición, los protestantes españoles vivieron en la clandestinidad, diezmados por los procesos del Santo Oficio y el exilio voluntario.
La marginación durante los siglos XVII y XVIII
Durante los Siglos XVII y XVIII la naciente Reforma Española quedó condenada a la más absoluta clandestinidad. No obstante, de la información procedente de los archivos del Santo Oficio se demuestra que las traducciones bíblicas en castellano y eusquera siguieron circulando por España, mientras que los protestantes nacionales y extranjeros desfilaban en Autos de fe o buscaban la seguridad del exilio. Los que consiguieron salir a países tolerantes produjeron literatura y la enviaron a España.
De este periodo hay tan escasa documentación que algunos historiadores sostienen que hasta el siglo XIX no hay presencia protestante en España. Otros, por el contrario, buscan indicios indirectos en los procesos y autos de fe… a través de los cuales se ponga de manifiesto la evidencia de la oculta y clandestina permanencia de algunos españoles reformados.
Los autos de fe de los tribunales de la Inquisición en España e Italia nos dan cuenta de 3.499 procesos contra “luteranos” que suponen el 7,1 por ciento de los procesos conocidos. (Gabino Fernández Campos, historiador protestante).
En 1654 Oliver Cromwell se negó a ratificar una alianza con España, debido a la negativa de esta última a conceder libertad de conciencia y de culto para los residentes ingleses. (Rafael González y Alfredo Abad en «Bosquejo histórico de la Iglesia Evangélica en España»).
Durante el Siglo XVIII y comienzos del XIX las relaciones económicas y militares especialmente con Inglaterra hacen que comience a aflojarse la tensión sobre los protestantes extranjeros, permitiéndoles la libertad de conciencia, aunque no la libertad de cultos.
En 1699 Santander… ofreció a los comerciantes de la Nación Inglesa comercio y residencia en Santander prometiendo para este efecto varias ventajas y utilidades. Entre otras concede “a los que no fueran católicos romanos, darles el mismo tratamiento que les hacen en la ciudad de Sevilla, Cádiz, Málaga y Puertos de Andalucía…”. (Matilde Camús en «Prolegómenos del Cementerio Protestante de Santander y su evolución histórica»).



Fuente: Web institucional de FEREDE (“Quiénes somos”)




