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MEMORIA PROTESTANTE

Medina del Campo, la represión y la memoria evangélica

Félix Pradales, de pie, con miembros de la comunidad evangélica de Medina del Campo / Archivo de la Iglesia Evangélica de Medina del Campo

ElDiario.es ha publicado hace unos días un interesante artículo sobre la situación que vivieron los protestantes y evangélicos en Medina del Campo y otras localidades vecinas durante el franquismo. El reportaje, firmado a partir de una investigación de Enrique Berzal, reconstruye multas, vigilancia policial, presiones eclesiásticas y años de asfixia administrativa contra una pequeña comunidad que logró resistir.

(Redacción, 08/04/2026) | El historiador explica que las fuerzas del orden llegaron incluso a entrar en la vivienda del pastor Félix Pradales y su esposa María Abrodos para interrumpir los cultos, mientras la comunidad trataba una y otra vez de obtener permisos que nunca llegaban. Berzal resume así la lógica represiva: “la estrategia era asfixiarlos a base de deudas y multas para que no pudiesen continuar o incluso se fueran de Medina”, una frase que ayuda a entender que la persecución no fue solo policial, sino también económica y social.

David Prieto, pastor actual de Medina y descendiente de aquella comunidad, recuerda el clima de hostigamiento en los primeros años: “Había un acoso constante”. También evoca la precariedad de aquellos cultos clandestinos, con señales improvisadas para avisar del peligro y con feligreses obligados a esconderse “en baños o en una fábrica cercana” cuando había riesgo de redadas.

Un caso más amplio

El propio artículo encuadra este episodio en una realidad más general del franquismo: los protestantes eran vistos como una amenaza para el predominio social de la Iglesia Católica y fueron vigilados estrechamente en distintos puntos de España. Berzal señala además que, aunque en lugares como Valladolid, Cataluña, Málaga o Galicia hubo seguimiento y presión sobre comunidades protestantes, el caso de Medina resultó especialmente duro por la combinación de aislamiento local, poder eclesiástico y control político.

La historia sirve también para recordar que la llamada Ley de Libertad Religiosa de 1967 no trajo una libertad plena, sino una tolerancia limitada y siempre subordinada al permiso del gobernador civil. En la práctica, los cultos seguían sometidos a vigilancia, autorización y sospecha de proselitismo, algo que Berzal resume con claridad al afirmar que “siempre tenían que pedir un permiso al gobernador civil y siempre estaban vigilados”.

Memoria y aniversario

Estas historias forman parte de la memoria protestante española y ayudan a comprender el largo camino hasta la libertad religiosa efectiva. Su lectura cobra un relieve especial en 2026, año en que FEREDE cumple 70 años de historia vinculada a la defensa de los evangélicos en España. Recordarlas no es solo un ejercicio histórico: también es reconocer a quienes sostuvieron la fe, la dignidad y la convivencia en tiempos de represión.

>> Leer el artículo completo en ElDiario.es:

Grandes multas y represión policial: la coacción a la comunidad evangélica de Medina del Campo en el franquismo

Fuente: ElDiario.es / Redacción: Actualidad Evangélica

Fuente: ElDiario.es / Redacción: Actualidad Evangélica

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