(Redacción, 01/06/2026) | El centro de investigación Pew Research Center ha publicado recientemente un informe sobre cómo perciben los ciudadanos el papel del cristianismo en el gobierno. Este análisis se ha presentado tras la celebración de la reunión de oración en el National Mall de Washington con el propósito de dedicar nuevamente el país a Dios. En este contexto, el estudio buscó ofrecer una visión actualizada de la relación que existe entre la fe, la sociedad y la política.
La investigación, que encuestó a unos 3.500 adultos, muestra la situación espiritual y política del país en medio de un debate social cada vez más intenso sobre el lugar que debe ocupar la religión tanto en las leyes como en la identidad nacional.

Percepción de la influencia religiosa
En primer lugar, los datos actuales indican que el 37% de los adultos considera que la religión está ganando influencia en la sociedad. Esta cifra representa un aumento de diecinueve puntos porcentuales en comparación con los resultados de hace dos años, lo que refleja un cambio significativo en la percepción pública.
No obstante, la mayoría de la población, que corresponde al 61%, sigue pensando que la fe está perdiendo peso en la vida nacional. A pesar de ello, la valoración general de este fenómeno tiende a ser positiva. En concreto, un 55% de los ciudadanos mantiene una visión favorable. Este grupo incluye tanto a quienes celebran el crecimiento de la influencia religiosa como a quienes expresan preocupación por su posible disminución.
Por otra parte, el 22% percibe esta influencia de forma negativa, mientras que un 23% declara no tener una opinión clara o mantenerse en una posición neutral. Así, la sociedad muestra percepciones diversas, aunque con una inclinación general hacia una valoración positiva.
Conocimiento del nacionalismo cristiano

En segundo lugar, el estudio señala que el término nacionalismo cristiano es cada vez más conocido. En concreto, un 59% de los encuestados afirma haber oído hablar de este concepto, frente al 45% que lo conocía en 2024. Por tanto, su presencia en el debate público continúa creciendo.
Sin embargo, este aumento en notoriedad no se traduce en un respaldo amplio. De hecho, solo el 10% de los estadounidenses expresa una opinión favorable hacia este movimiento. En contraste, un 31% manifiesta una postura desfavorable. Además, el 59% restante reconoce que no dispone de suficiente información para opinar o no se define en una postura específica.
Si se analizan los grupos religiosos, se observa que los protestantes evangélicos blancos presentan el mayor nivel de apoyo, con un 20%. En el ámbito político también se aprecian diferencias claras. El 17% de los republicanos valora positivamente este concepto, mientras que entre los demócratas el rechazo alcanza el 50% y solo un 4% se muestra a favor.

Relación entre Iglesia y Estado
Por otro lado, la opinión pública refleja algunos cambios en la relación entre el gobierno y el cristianismo. Actualmente, el 17% de los adultos desea que el Gobierno Federal declare el cristianismo como religión oficial del país. Esta cifra supone un aumento respecto al 13% registrado hace dos años, lo que indica un crecimiento moderado en esta postura.
No obstante, un 43% de la población prefiere que el gobierno promueva valores morales cristianos sin establecer una religión oficial mientras que un 38% considera que el gobierno no debería adoptar ninguna de estas medidas. De esta forma, se evidencia una preferencia por mantener cierta influencia moral sin institucionalizar la religión.
En lo que respecta a la legislación, el 51% de los estadounidenses cree que la Biblia debería influir en las leyes del país. Dentro de este grupo, el 28% sostiene que la Palabra de Dios debe tener prioridad incluso cuando entra en conflicto con la voluntad popular.
Al mismo tiempo, el apoyo a la separación entre Iglesia y Estado se sitúa en el 54% y ha disminuido el número de personas que desean eliminar esta separación, ya que ha pasado del 19% en 2021 al 13% en la actualidad. En consecuencia, aunque crece el interés por la influencia religiosa, también se mantiene el respaldo a ciertos principios institucionales.
Diferencias entre republicanos y demócratas
A continuación, el informe muestra diferencias claras entre republicanos y demócratas en casi todos los aspectos analizados. Por un lado, el 75% de los republicanos tiene una visión positiva de la influencia religiosa en la vida pública. Por otro lado, entre los demócratas esta cifra se reduce al 38%.
De manera similar, el 69% de los republicanos apoya que la Biblia influya en las leyes, mientras que entre los demócratas este porcentaje baja al 34%. Asimismo, en situaciones donde la Biblia y la opinión popular no coinciden, el 45% de los republicanos daría prioridad a la Biblia. En cambio, solo el 13% de los demócratas tomaría esa decisión.
En cuanto a la separación entre Iglesia y Estado, el 68% de los demócratas defiende que el gobierno la haga cumplir. Por su parte, los republicanos muestran una mayor diversidad de opiniones. Un 41% apoya esta separación, mientras que un 18% considera que debería dejar de aplicarse y un 40% no tiene una postura definida. En conjunto, estos datos reflejan una marcada división ideológica.
Relación entre iglesias y política
A pesar de estas diferencias, existe un amplio consenso sobre el papel de las iglesias en la política electoral. En concreto, el 79% de los estadounidenses considera que los lugares de culto no deben apoyar a candidatos concretos durante las elecciones. Esta opinión es compartida por el 74% de los republicanos y el 84% de los demócratas, lo que evidencia un punto de acuerdo significativo.

Además, el 66% de la población prefiere que las congregaciones se mantengan al margen de la política diaria en lugar de pronunciarse sobre temas sociales. De este modo, se refuerza la idea de preservar cierta distancia entre la práctica religiosa y la actividad política cotidiana.
Si se observan los distintos grupos, los protestantes no evangélicos blancos destacan como los más firmes en esta postura. El 87% rechaza el apoyo a candidatos y el 76% considera que las iglesias no deberían intervenir en asuntos políticos.
En cambio, los evangélicos blancos y los protestantes negros presentan opiniones más divididas. El 53% de los evangélicos blancos y el 45% de los protestantes negros creen que sus iglesias sí deberían expresar su opinión sobre cuestiones sociales y políticas actuales.
Visión de los distintos grupos religiosos
Por otra parte, los protestantes evangélicos blancos destacan como el grupo más favorable a la presencia de la fe en la vida pública. En concreto, un 87% valora positivamente la influencia religiosa. Además, el 85% desea que la Biblia guíe las leyes y el 62% afirma que su autoridad debe prevalecer sobre la voluntad ciudadana.
Otros grupos cristianos también muestran una valoración positiva, aunque con ciertos matices. Por ejemplo, el 69% de los protestantes negros y el 65% de los católicos comparten una visión favorable sobre la influencia de la religión en la sociedad.
En el caso de los católicos, el 52% apoya que el gobierno promueva valores cristianos sin oficializar la religión, mientras que el 55% respalda que la Biblia influya en la legislación.
En contraste, las personas sin afiliación religiosa muestran mayor rechazo. El 46% percibe la influencia religiosa de forma negativa. Este rechazo se intensifica entre los ateos, donde el 81% tiene una visión negativa y el 92% se opone a que la Biblia influya en las leyes.
Tensiones sociales y percepción espiritual
Por último, el informe analiza las tensiones sociales actuales. En este sentido, el 52% de los adultos considera que los cristianos conservadores han ido demasiado lejos en su intento de influir en el gobierno y en las escuelas.
Al mismo tiempo, el 48% cree que los sectores liberales no religiosos han excedido sus esfuerzos al intentar excluir la religión de la vida pública. Además, un 18% opina que ambos grupos han actuado de forma extrema, lo que pone de manifiesto una percepción de polarización en ambos lados del debate.
En cuanto a la dimensión espiritual, la mayoría de los estadounidenses rechaza la idea de que Dios favorezca a su nación por encima de otras. Solo el 5% cree que Estados Unidos recibe un trato especial. En cambio, el 66% afirma que Dios no tiene una nación preferida, mientras que un 28% no expresa una opinión concreta.
En conclusión, el informe muestra que el 55% de los estadounidenses valora positivamente la presencia de la fe en la sociedad. Al mismo tiempo, existe una clara preferencia por mantener la independencia de las iglesias en el ámbito electoral, ya que el 79% rechaza el apoyo a candidatos.
Por un lado, el aumento del respaldo a una religión oficial hasta el 17% y el deseo de la mitad de la población de que la Biblia influya en las leyes reflejan una apertura hacia la dimensión espiritual en la vida pública.
En definitiva, estos datos ponen de relieve la permanencia de valores cristianos en la sociedad estadounidense, junto con la búsqueda de un equilibrio entre la fe personal y la convivencia en un entorno político diverso y marcado por opiniones contrastadas.




